2 dic 2015

El Transporte Marítimo de Contenedores en Chile

Chile se conecta con el mundo por barco. Más del 90% de todos los bienes que ingresaron al el país y salieron de él lo hicieron por mar, y un creciente número de esos bienes se envía en contenedores de carga.

Desde el año 1990, Chile ha tratado de incrementar su comercio de contenedores. Su mayor puerto de carga, San Antonio, ha incrementado los embarques en contenedores en 40 veces y el país compite con Perú por tener las exportaciones de contenedores más baratas de Sudamérica. Pero con la demanda creciendo de manera exponencial, los precios están subiendo y el país está a punto de registrar un aumento histórico en la inversión.

Cuando se trata de transporte marítimo, Chile es el terminal. Los barcos de contenedores desde Europa o China pasan por Panamá, Ecuador y Perú en su camino al sur. Luego de llegar a Chile, entran a puertos operados por empresas privadas. Algunos, como el de Angamos en la Región de Antofagasta o Lirquén en la Región del Bío Bío, pertenecen a privados, mientras que los tres más grandes -San Antonio y Valparaíso en la zona central de Chile, además de San Vicente en la Región del Bío Bío- son propiedad pública, pero operados por concesionarias privadas en virtud de contratos de largo plazo.

Los contenedores se almacenan en patios hasta que pueden cargarse en camiones que van a las bodegas de las firmas mayoristas, cadenas de tiendas por departamento y fábricas chilenas. Luego los contenedores van a donde los exportadores, donde se rellenan con vino, salmón u otros productos, y el proceso se invierte.

La industria de carga en Chile está dominada por un puñado de gigantes globales. Según la Asociación Logística de Chile (ALOG) de Santiago, las principales navieras de exportación por volumen son Nippon Yusen Kaisha (NYK Line), Mediterranean Shipping Company (MSC), Mitsui OSK Lines, Maersk Line y Gearbulk Holding Limited.

También figura en la lista Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV), que es por lejos la mayor naviera del país. La compañía casi quebró cuando las tarifas de transporte de desplomaron después de la crisis financiera del 2008, lo que redujo la demanda de los embarques a nivel global, pero el chileno grupo Luksic rescató a la firma al adquirir una participación de control en el 2011.

Si bien la competencia entre las navieras es intensa, los costos han estado subiendo. Según el sondeo anual Doing Business del Banco Mundial, Chile tuvo los menores precios de exportación de contenedores de Sudamérica desde el 2008 hasta el 2011 (ver gráfico), pero los precios subieron un 23% a US$980 por contenedor en el sondeo del 2012, dejando a Perú como el país más barato de la región en US$890 por contenedor.

De cara a este incremento, los exportadores están presionando a los puertos y las navieras para mantener bajos los costos, señala Arturo Sierra, gerente general de la Asociación Nacional de Armadores con sede en Valparaíso. “Nuestra cadena logística tiene que estar muy aceitada, porque estamos muy lejos de los mercados mundiales donde llegan nuestros productos y, por lo tanto, tenemos que mantener muy controlados todos los costos”.

Inversión Titánica


En su mayoría, los puertos chilenos están en la senda correcta, sostienen profesionales de la industria. Lo que atribuyen a la Ley de Modernización del Sistema Portuario Estatal de 1997, la que privatizó la administración de los puertos pertenecientes al Estado y permitió que compañías privadas abrieran sus propios puertos. Desde entonces, la eficiencia ha aumentado, mientras que la infraestructura –incluyendo muelles, rutas de acceso y áreas de almacenamiento- han seguido el ritmo de la demanda.

Esa tendencia está por acelerarse. En julio, el presidente Sebastián Piñera anunció una expansión de US$500 millones en el Puerto de Valparaíso. En la ceremonia de adjudicación del contrato de concesión del Terminal 2 del puerto, el mandatario señaló que la expansión será la mayor inversión de la historia en Valparaíso y que duplicará la capacidad de carga del puerto. A nivel nacional, los actuales contratos de concesión requieren US$1.800 millones en inversiones portuarias, afirmó.

La nueva capacidad cubrirá la demanda de la región central del país hasta el 2026, suponiendo un crecimiento estable, según cifras del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones. No obstante, eso no es tanto tiempo en una industria en que un nuevo proyecto tarda una década en construirse.

Hoy en día, los puertos en la zona central de Chile pueden manejar un total de 2 a 3 millones de contenedores al año, según el ministerio. Con la expansión planeada en virtud de nuevos contratos de concesión esa cifra crecerá a 5 millones.

Sin embargo, un proyecto que ahora está en el horizonte aspira a satisfacer las necesidades del país por décadas a futuro. La expansión portuaria de US$2.000 millones conocida como Gran Escala incrementará la capacidad en otros 6 millones de contenedores al año, sostiene Sierra. Por sí sola transferirá más del doble de la carga que actualmente se mueve en Valparaíso y San Antonio juntos. Estos dos puertos están compitiendo por albergar el nuevo proyecto, afirma.

En tanto, el crecimiento de la demanda es implacable, indica Octavio Doerr, especialista portuario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la Organización de Naciones Unidas.

“Se va 20 años al ritmo de 1-2-3”, señala. En otras palabras, desde 1997 por cada 1% de crecimiento del PIB, el comercio ha crecido 2% y el embarque de contenedores, 3%, explica. Durante los próximos 50 años, la demanda naviera en Chile se triplicará, estima.

Más Grande, Mejor


El cambio hacia embarcaciones más grandes es otra tendencia “imparable”, asevera Ricardo Sánchez, titular de la división de servicios de infraestructura de la Cepal. La costa oeste de Sudamérica gradualmente ha construido muelles para tales navíos. Las naves más grandes que pueden atracar en Chile hoy en día tienen capacidad para el equivalente a 9.600 unidades equivalentes a 20 pies (TEU, por su sigla en inglés).

Chile ha hecho un buen trabajo maximizando los puertos que tiene, indica Sánchez. Han ampliado las horas de operación, invertido en maquinaria y construido áreas de almacenamiento. Pero todo tiene un límite, dice. Y los puertos de Chile aún están muy rezagados respecto de los líderes mundiales en términos de capacidad y eficiencia.

Hoy, el país necesita nuevos muelles capaces de manejar los barcos más grandes y más anchos que pasarán por el ampliado Canal de Panamá cuando se inaugure en el 2015. Las mayores embarcaciones que cruzan el canal hoy son de 4.500 TEU, mientras que el nuevo canal acomodará a naves de 12.500 TEU, señala Sierra.

Hasta ahora no hay ninguna necesidad en Sudamérica por embarcaciones de contenedores más grandes como los Clase Triple E de 400 metros y 19.000 TEU, el primero de los cuales comenzó a entregar servicios este año. Sin embargo, tales embarcaciones podrían volverse más comunes con el tiempo, colocando nuevas exigencias a los puertos.

Inversiones a miles de kilómetros de distancia también afectan a la industria naviera, señala Rodolfo García, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Marítima y Portuaria de Chile. Por ejemplo, Chile se convertiría en un centro de comercio más regional con la construcción de un propuesto túnel a través de Los Andes hacia Argentina. Pero es improbable que tal proyecto se construya pronto, afirma.

De manera más importante, Chile es el tercer mayor usuario del Canal de Panamá, lo que significa que será uno de los mayores beneficiados con la expansión del mismo. Algunos puertos de Estados Unidos están enfrentando los costos más altos que implica dragar canales más profundos para acomodar las embarcaciones más grandes que pasarán a través del nuevo canal, pero Chile no tiene ese problema, dice García.

“El calado no es un asunto importante aquí. Los puertos chilenos son generalmente más profundos”, explica. Más aún, es posible que el costo por contenedor de transporte a través del canal disminuya a medida que barcos de mayor tamaño puedan hacer el viaje, afirma Sierra.

Impulsar la Eficiencia


Hay oportunidades de inversión y mejoras de eficiencia en casi cada etapa del proceso de trasporte naviero, según actores de la industria.

América Latina es en gran medida un exportador de bienes de gran volumen como los concentrados de cobre e importador de productos terminados. La región recibió cerca de 8,5 millones de contenedores en el 2011 y exportó solo 7,4 millones, según cifras de la Cepal. El resto se reenvían vacíos; el costo de estos contenedores sin carga se comparte entre los clientes, lo que eleva -por tanto- los precios.

No obstante, Maersk Line -propietario de la flota de contenedores navieros más grande del mundo- ha estado incrementando la eficiencia en Latinoamérica a través de una técnica logística de “centro y radios” con sede en Panamá, comenta Todd Pigeon, gerente general de la empresa danesa para la costa oeste de Sudamérica.

La carga se descarga a velocidades que se han incrementado en los últimos años, pero sigue muy lejos de ser la más rápida de la región, sostiene. San Antonio puede lograr entre 50 y 60 movimientos de contenedores por hora, la medición estándar de la industria para la velocidad de carga.

“La meta en el futuro sería más de 100 movimientos por hora cuando una embarcación está en el puerto”, señala Pigeon.

El acceso en superficie a los puertos es otro desafío. San Antonio está hablando de la posibilidad de aumentar la infraestructura ferroviaria como parte de su propuesta Gran Escala, y una línea férrea que conecta a Arica con Bolivia espera inversión en Bolivia.

También podría ser posible repartir más el transporte marítimo de contenedores, en especial en el sur del país, indica Pigeon.

“Hoy en día vemos que Valparaíso y San Antonio dominan el movimiento de importaciones de carga en Chile. A medida que el sector minorista crece y se diversifica, vemos una oportunidad para que Chile diversifique su distribución hacia San Vicente y otros puertos regionales”.

Los movimientos de contenedores a través de San Vicente crecieron 32% desde el 2011 al 2012, la expansión más rápida registrada por cualquier puerto chileno, de acuerdo con cifras de la cámara portuaria.

Una disputa que está por venir tiene que ver con la Ley de Cabotaje de 1922 del país. Hoy en día, como ocurre en otros países entre los que se incluye Estados Unidos, solo embarcaciones con bandera chilena pueden trasladar carga entre dos puertos chilenos. Es probable que la propuesta que está en el Congreso para abrir el transporte marítimo nacional a embarcaciones con bandera extranjera genere controversia. Si la reforma se aprueba, Sierra sostiene que será imposible para las embarcaciones con bandera chilena competir con aquellas que izan “banderas de conveniencia” de países con menores impuestos y menores costos de mano de obra. Como resultado, las navieras chilenas se verán obligadas a contratar tripulaciones extranjeras a fin de poder competir, diezmando por tanto la cantidad de marinos chilenos, afirma.

Sin embargo, el mayor problema individual para los exportadores es el riesgo de huelgas, señala Roberto Fantuzzi, presidente de la Asociación de Exportadores de Manufacturas de Chile (Asexma).

Una huelga portuaria en abril, la que se inició cuando un sindicato de trabajadores en Antofagasta exigió más dinero y una hora completa de almuerzo, paralizó a la mayoría de los puertos de carga del país durante tres semanas. La huelga se prolongó hasta que la entonces ministra del Trabajo Evelyn Matthei medió en el conflicto. “Lo más importante en las exportaciones es el cumplimiento de ellas, en las fechas de entregas. Porque hubo una carta de crédito que pudo quedar fuera de poder cobrarla por el solo hecho de que el puerto está paralizado. O la fruta se echa a perder, o hay miles de problemas”.

Pero las huelgas no son el único problema. Otra área en que los analistas dicen que hay espacio para mejoras es en la regulación aduanera de Chile. García señala que un contenedor que llega a puerto es controlado por cerca de 11 agencias, incluidas Aduanas, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y policía. Si bien todas aspiran a la eficiencia, el flujo podría mejorar, asevera.

Es probable que los costos del transporte naviero en Chile sigan subiendo a medida que la demanda aumenta, pero con más inversiones en los puertos y mejores regulaciones los exportadores podrán llevar sus artículos al mercado más rápidamente. En los competitivos mercados globales de hoy, eso podría hacer toda la diferencia.

Steven Bodzin trabaja como periodista en Santiago

La Industria Forestal de Chile

Como la mayoría de los negocios latinoamericanos que se basan en la exportación de materias primas, la industria forestal de Chile disfrutó de un auge extraordinario durante la mayor parte de esta década. En apenas cinco años, el valor de sus exportaciones de madera y celulosa se duplicó con creces de los US$ 2.500 millones del 2003 a un récord de US$ 5.600 millones en el 2008.

Pero la crisis financiera mundial la ha afectado. Las exportaciones de madera se han reducido y, en agosto, los precios del mercado para la celulosa aún estaban cerca de un 25% por debajo del precio que registraban un año antes.

En consecuencia, los ingresos por exportación de productos forestales cayeron en un 28% en el primer semestre de este año, lo que se compara con los primeros seis meses del 2008. Esa fue la mayor caída interanual en más de una década y la Corporación Chilena de la Madera (CORMA), que representa a más de 200 empresas forestales, prevé que para todo el año, los ingresos por exportaciones bordeen los US$ 4.300millones, una caída de US$ 1.300 millones respecto del 2008.

En términos de volúmen, las ventas de celulosa se han mantenido bastante estables, en gran medida porque los costos de producción en Chile son menores que en otras partes. No obstante, la fuerte caída de los precios ha significado que, aún cuando Chile está exportando casi la misma cantidad de celulosa, está ganando mucho menos por ella.

Respecto al lado maderero del negocio, el panorama es aún más sombrío. Las ventas de tableros de densidad media (o MDF, por su sigla en inglés), madera aserrada y paneles, todas han caído, lo que ha obligado a que muchos aserraderos cierren o reduzcan la producción, y hasta que la construcción de viviendas no repunte es muy probable que se mantengan bajas.

“En celulosa de madera, hemos visto una fuerte caída en los precios, pero no en los volúmenes, no así en el caso de la madera donde hemos visto una fuerte caída en ambos”, señala José Rafael Campino, presidente de CORMA. “La única señal positiva es que la caída parece haberse detenido, pero aún estamos muy lejos de poder hablar de una recuperación.”

Pero, pese a las dificultades del año pasado, la industria está llena de potencial. Las grandes empresas forestales de Chile se están expandiendo a nivel regional, estableciéndose en países que son relativamente nuevos para las empresas como Uruguay.

Y a medida que el calentamiento global escala posiciones en la agenda política, están evolucionando para cumplir con los llamados a emplear fuentes de energía más limpia. Muchas de ellas ya utilizan productos de desecho de sus operaciones para la electricidad de sus propias instalaciones y podría no pasar mucho tiempo antes de que también comiencen a plantar árboles específicamente como combustible.

Árboles, Árboles, Árboles


Conduzca por la zona centro sur de Chile y se hará alguna idea de la importancia de la actividad forestal para la economía del país. Una cubierta de copas de árboles se extiende hasta donde la vista ya no alcanza y los camiones cargados con troncos llenan los caminos desde las plantaciones hasta las plantas de celulosa.

En total, Chile cuenta con 16,2 millones de hectáreas de bosques, más del 21% de la superficie del país, según el gubernamental Instituto Forestal (INFOR). La Región del Bío Bío es el centro de la industria, zona en que los árboles cubren más del 40% de su superficie total, seguida por las vecinas regiones de La Araucanía y El Maule, con una cobertura cercana al 20% en cada caso.

Del total, la vasta mayoría -casi 14 millones de hectáreas- corresponde a bosque nativo, rico en coihue, lenga, ñirre y otras especies. Sólo 2,3 millones de hectáreas están plantadas con pino y eucalipto, las dos principales especies no nativas plantadas en Chile.

Sin embargo, son estas plantaciones las que proveen gran parte de los ingresos de la industria. A escala mundial, las plantaciones corresponden apenas a cerca del 5% de los bosques del mundo, pero entregan casi un tercio de sus productos de madera.

Las dos principales empresas forestales de Chile -Arauco, que forma parte del grupo industrial Angelini, y Empresas CMPC del grupo Matte- están entre las más grandes del mundo. La celulosa de madera ha demostrado ser particularmente rentable y hoy en día Chile corresponde a cerca del 6% de la producción global y, aunque su participación en el mercado maderero es más pequeña, también es significativa.

Geográficamente, China es ahora el mayor mercado para las exportaciones chilenas y correspondió al 14,4% del total el año pasado. El mercado de Estados Unidos, fuertemente afectado por la brusca caída del sector de la construcción, correspondió a un 13,3%, mientras que Japón, México y Corea del Sur también fueron compradores importantes.

A medida que la industria se ha ido expandiendo, las principales empresas han comenzado a mirar fuera de Chile en busca de crecimiento futuro. Eso no se debe a que haya una escasez de tierras en Chile. De hecho, CORMA estima que hay espacio para expandir los actuales 2,3 millones de hectáreas de plantaciones de pino y eucalipto a unos 5 millones de hectáreas.

Sin embargo, parte de esa tierra adicional es de baja calidad. Además, los precios de las tierras han subido en Chile, lo que ha impulsado a las empresas forestales a escudriñar en el resto de América Latina en busca de alternativas más baratas.

El denominado “conflicto mapuche” es otra razón por la que las empresas forestales de Chile se están volcando al suelo extranjero. Los activistas mapuches, aduciendo a derechos ancestrales sobre las tierras ahora ocupadas por las plantaciones, han atacado las instalaciones forestales, quemado camiones y robado madera tanto en la Región del Bío Bío como en La Araucanía.

Pero quizás la principal razón por la que las empresas forestales se están expandiendo al extranjero es la economía de escala. “Esta es una industria en la que el tamaño es muy importante”, destaca Gonzalo García, secretario general de Empresas CMPC.

Expansión Regional


Para comienzos de este año, Arauco tenía 125.000 hectáreas de bosque en Argentina, 65.000 en Brasil y 27.000 en Uruguay, y estos tres países correspondían al 28% de sus plantaciones totales. Desde entonces la empresa anunció una alianza con la empresa forestal escandinava Stora Enso para combinar sus activos en Uruguay y, además, la compra de las plantaciones uruguayas de la española Ence.

“Habíamos logrado alcanzar una masa forestal de unas 27.000 hectáreas en Uruguay, pero para que una planta de celulosa sea eficiente en términos de costos se necesitan al menos 100.000 o 150.000 hectáreas”, señala Charles Kimber, gerente de asuntos corporativos y comerciales de Arauco.

“Habría sido difícil crecer orgánicamente de manera que teníamos tres alternativas: vender, comprar o unir fuerzas con alguien”. A través de su empresa conjunta, Arauco y Stora Enso ahora poseen más de 250.000 hectáreas de bosque uruguayo para talar, lo que hizo que la planta propuesta fuera viable.

La creciente estabilidad política y económica de América Latina también ha estado tras la decisión de emprender en otras partes del continente. “El marco de tiempo para un retorno sobre la inversión en una planta de celulosa de madera es muy largo en comparación con otras industrias”, destaca García de CMPC. “De modo que cosas como un buen clima de negocios, estabilidad económica y respeto por las condiciones de los contratos son factores clave en cualquier decisión de inversión”.

Kimber de Arauco afirma que, en muchas partes de América Latina, hay “una efervescencia en la comunidad de negocios” sobre el desarrollo de una industria forestal. “En Uruguay, por ejemplo, mucha gente ha estado plantando”, comenta, “y hay un ánimo similar al que había en Chile a mediados de la década de los 80”.

Brasil, además de tener una sólida tradición forestal, tiene un gran mercado local que lo vuelve particularmente atractivo. En abril, Empresas CMPC anunció que había logrado un acuerdo para adquirir Melhoramentos Papéis, uno de los mayores productores de papel tisú del país, y en agosto, Arauco le siguió con la compra de Tafisa Brasil, un fabricante de madera aglomerada.

Mejores Árboles


Pero la expansión de la industria forestal no tiene que ver sólo con plantar más árboles; también tiene que ver con plantar mejores árboles. Las empresas forestales están inyectando millones de dólares en investigación y desarrollo (I+D) en una apuesta por mejorar la productividad de sus plantaciones.

Campino de CORMA califica a la I+D del sector forestal chileno como de “clase mundial” y entrega dos ejemplos de cómo ésta ha ayudado a la industria.

El primero es el desarrollo de una nueva cepa de eucalyptus globulus, una de las especies de eucalipto plantadas más comúnmente en el mundo. Esta se adecua mejor a climas mediterráneos, pero la nueva cepa se adapta mejor a los climas más fríos del sur de Chile.

El segundo ejemplo que entrega el presidente de CORMA es el desarrollo de pino que crece más derecho que los árboles tradicionales. Esto permite a los silvicultores aprovechar más la madera y reducir los desechos.

En CMPC, García destaca la investigación sobre las ventajas de plantar eucalyptus nitens en Chile. Esta especie también es resistente al frío y se desarrolla bien en los faldeos de la cordillera de los Andes.

Su otra ventaja es que produce celulosa de alta calidad que puede emplearse para papel de escribir o para papel tisú. “Es más resistente que otras celulosas de fibra corta y no necesita mucha refinación para sacar lo mejor de ella, lo que significa que permite que nuestros clientes productores de papel ahorren en costos de energía”, informa García.

No son sólo los chilenos quienes están participando en investigación de este tipo. La Agencia para la Cooperación Internacional de Japón, por ejemplo, está involucrada actualmente en un proyecto para plantar cerca de 500 hectáreas de pinus ponderosa en la Región de Aysén, en el extremo sur de Chile.

Gran parte de esa tierra fue devastada por incendios y la idea del proyecto es regenerar el suelo y permitir a los silvicultores ganar dinero no sólo a partir de la venta de madera, sino también de la venta de bonos de carbono.

Energía Maderera


Sin embargo, gran parte de la I+D del sector está dirigida al uso de la madera como una fuente alternativa de energía. Se estima que cerca del 60% de la madera talada en el mundo ya se usa para producir energía ya sea mediante su quema directa o como carbón vegetal, pélets o residuos de licor negro de las plantas de celulosa.

La biomasa generada a partir de chips de madera y subproductos de la celulosa, por ejemplo, puede usarse para producir electricidad y esto es lo que Arauco ya está haciendo en siete centrales eléctricas de Chile. La firma emplea la mayor parte de la electricidad en sus propias instalaciones, pero vende un superávit cercano al 30% -suficiente para entregar electricidad a una ciudad de medio millón de personas- al sistema interconectado.

También hay otras opciones para la producción de energía. Una es mezclar biomasa con carbón en centrales termoeléctricas o fabricar pélets que pueden quemarse para calefacción residencial. Otra opción, es usar lignocelulosa, materia prima derivada de la biomasa, para fabricar etanol.

Uno de los consorcios que está trabajando en esta área es Bioenercel, una iniciativa de carácter público privada que reúne a Arauco y CMPC con Masisa -otra empresa forestal- y al instituto de transferencia tecnológica Fundación Chile además de la Universidad de Concepción y la Universidad Católica de Valparaíso. Con un presupuesto de US$ 10 millones y un cronograma de cinco años, Bioenercel pretende construir una planta piloto el próximo año donde experimentará con varios métodos para usar árboles, en lugar de caña de azúcar o maíz, para producir etanol.

El etanol de celulosa es una alternativa a los combustibles fósiles que no involucraría el uso de tierras en las que de otra forma se podrían producir alimentos, destaca Jaime Baeza, coordinador de Bioenercel. Sin embargo, reconoce que aún hay problemas tales como el alto costo de producir enzimas que puedan descomponer la lignocelulosa en azúcares que fermenten para producir etanol.

No obstante, eso podría cambiar a medida que la tecnología mejore y no resulta inconcebible que algún día las empresas forestales de Chile plantarán árboles específicamente para su uso como combustible. Sin embargo, Kimber de Arauco advierte que ese día aún está un poco lejos, al menos para su empresa.

“No estamos en posición de decir que la energía superará a otras áreas y se convertirá en un negocio”, sostiene. “Sin embargo, la energía es ciertamente más que sólo un subproducto; la hemos definido como una operación estratégica y vamos a estar realizando inversiones en ella a futuro”.

Mientras comienza a ver la luz al final de la recesión internacional, la industria forestal de Chile también cuenta con muchas otras oportunidades de inversión y parece que también con la energía para desarrollarlas.

Gideon Long se desempeña como periodista freelance en Santiago y además trabaja para la BBC.

La Industria Vitivinícola de Chile: Calidad Premium

Chile es un paraíso de elaboración de vinos. Bendito con veranos largos y calurosos y frías brisas costeras, riego natural a partir de la nieve derretida y un ambiente prácticamente libre de pestes y enfermedades, Chile cuenta con uno de los terroirs más finos del mundo. Y, con 14 regiones vinícolas desde el valle de Elqui en el norte del país hasta el valle del Bío Bío en el sur, Chile ofrece una diversidad de tipos de suelo y climas para producir una amplia variedad de vinos.

Estas ventajas naturales han dado a la industria vitivinícola del país sólidas raíces. La elaboración de vino en Chile se remonta al siglo XVI con la llegada de los conquistadores y misioneros españoles, quienes plantaron las primeras vides. Sin embargo, en los últimos 20 años las exportaciones de vino se han disparado al tiempo que se han creado nuevas viñas y que ha crecido la sed mundial por vinos chilenos.

Chile es el quinto mayor exportador mundial después de Italia, España, Francia y Australia con una participación del 8% del mercado. El año pasado, las exportaciones totales de vino el año pasado crecieron un 8,9% a US$1.690 millones, o a cerca de 700 millones de litros, lo que constituye un récord para el vino chileno, según cifras de la asociación industrial Wines of Chile, la que representa a 96 viñas incluidos los mayores exportadores del país.

El panorama no es tan optimista en Chile, donde los consumidores en general están bebiendo menos vino -el consumo per capita cayó de los 15 litros de hace cinco años a 13 litros en el 2011 debido a que la demanda de cerveza y otras bebidas ha aumentado-, pero las ventas de vinos premium han estado subiendo de manera estable.

El Plan Estratégico 2020 de Wines of Chile apunta a incrementar las ventas locales a US$840 millones y casi duplicar las exportaciones a US$3.000 millones para fines de esta década, convirtiendo a Chile en el principal exportador de vino del Nuevo Mundo por encima de su principal rival, Australia. Pero aún hay un largo camino por recorrer.

“Chile ha construido su reputación de vinos buenos pero no costosos y tenemos que cambiar esta percepción”, afirma Aurelio Montes, presidente de Viña Montes, una viña familiar que exporta vinos premium como Montes Alpha.

“Es como la industria automovilística”, señala Montes. “Si has estado vendiendo un auto barato como el Lada, es difícil alcanzar el nivel de precios de un Mercedes Benz en un período de tiempo razonable”.

Competencia y Precios


Lograr una ganancia en el negocio del vino no es fácil, se requieren grandes volúmenes, procesos de producción eficientes y acceso a mercados. Chile además enfrenta una mayor competencia, en especial de Argentina que ha tenido mucho éxito en Estados Unidos.

La industria vinícola de Chile es dominada por un grupo de grandes productores encabezados por Concha y Toro, Santa Rita y Viña San Pedro, filial del productor chileno de bebidas CCU. Hay cerca de 300 exportadores de vino en Chile, pero los 10 primeros correspondieron al 52% de las exportaciones total de de vino de Chile en el 2011.

Las economías de escala son importantes en la industria vinícola y Chile además enfrenta una mayor competencia, en especial de Argentina que ha tenido mucho éxito en Estados Unidos, señala Montes.

Dado que Chile exporta casi dos tercios de su producción total de vino, las viñas se exponen al riesgo cambiario. Con la mayor parte de sus ingresos en dólares y sus costos en pesos, la debilidad de la moneda estadounidense ha reducido sus márgenes.

A fin de que las viñas obtengan sólidos rendimientos de sus ventas al extranjero, los exportadores dicen que el dólar debería negociarse en a lo menos 550 pesos, pero en la actualidad está cerca de 480 pesos. Y no ayuda que los costos de mano de obra y energía también hayan subido de manera pronunciada en Chile.

Como resultado, las viñas chilenas se han visto obligadas a subir los precios en momentos en que los consumidores en algunos mercados están reduciendo sus gastos debido a la incertidumbre económica. Inevitablemente, esto ha afectado los volúmenes de venta.

En los primeros seis meses de este año, las exportaciones totales chilenas de vino embotellado subieron un 1% a 205 millones de litros comparado con el mismo período del año pasado, según Wines of Chile. Sin embargo, si no se considera a China ni a Japón, naciones que incrementaron sus importaciones de vino chileno, las exportaciones declinaron un 2%.

“Las economías de la eurozona están sufriendo y hay desafíos para las viñas chilenas, pero también hay mucha oportunidad”, sostiene el director para Europa de Wines of Chile, Michael Cox.

En el competitivo mercado británico, que es el principal destino de vino chileno por volumen, las exportaciones cayeron casi un 2% en el primer semestre de este año, mientras que las exportaciones a Estados Unidos declinaron un 11,6%.

La principal razón para el descenso son los mayores precios. En el Reino Unido, el precio promedio por una botella de vino chileno se ha acercado a 5 libras (alrededor de US$8), que son solo unos pocos peniques más que el año pasado, pero en un mercado altamente sensible a los precios las ventas se han visto afectadas, afirma Cox.

De todos modos, el vino chileno aún es considerado como de buen valor y los mayores precios son “algo bueno en el largo plazo”, sostiene. “Suena extraño decir eso, pero los vinos chilenos se han estado reposicionando en los últimos años para reflejar una mejor calidad y el deseo de mejor rentabilidad”.

Mientras Italia y España están ganando participación de mercado a menores precios, Chile se está moviendo al segmento de vinos “súper premium” (US$10-15 por botella). Este segmento, que Cox califica como el “punto óptimo” de Chile, es donde la nación sudamericana sobresale.

“Los vinos de mayores precios se están vendiendo, no es fácil, pero la imagen de Chile está mejorando”, comenta Cox.

Compras a Granel


En Estados Unidos, la historia es un poquito distinta. Tal como en Europa, las ventas de vino embotellado han disminuido a medida que han subido los precios, pero la demanda por vino a granel, el que se envía en grandes contenedores plásticos, ha explotado.

“Los volúmenes han caído un poco debido a los mayores precios, pero las exportaciones de vino a granel están por el cielo”, dice Lori Tieszen, directora ejecutiva de Wines of Chile USA.

De hecho, las importaciones estadounidenses de vino chileno a granel subieron un 405% en los primeros cuatro meses de este año, mientras que las importaciones de vino embotellado se contrajeron en un 19%, según el informe sectorial Gomberg-Fredrikson de Estados Unidos.

La principal razón son varias cosechas de menor rendimiento en California. “La mayoría de este vino se usará para satisfacer el consumo interno mientras que su producción propia privilegiará compromisos de exportación”, afirma Álvaro Covarrubias, gerente de desarrollo de negocios de World Wines, exportador chileno de vino a granel.

Enviar vino a granel, el que corresponde al 42% de las exportaciones totales de Chile, es más eficiente que el despacho de vino embotellado, pero es una industria impulsada por los bienes básicos con márgenes ajustados que son sensibles a los costos de transporte, señala Covarrubias.

El vino a granel no es necesariamente de baja calidad y en algunos mercados como China, Alemania y Francia, estos vinos se usan para ensamblaje. El hecho de que la demanda de vinos a granel esté subiendo en Estados Unidos ayuda a liberar la presión de oferta y significa que los precios del vino embotellado deberían subir, indica Tieszen.

En tanto, una extraordinaria cosecha de uva en el 2012 en Chile, un 20% mayor que la del año pasado, implica que hay mucho vino para satisfacer sus compromisos de exportación. Y, a diferencia de Argentina que es conocida principalmente por el Malbec o Australia que se asocia con el Syrah, Chile ofrece una diversidad de cepas de vinos.

El Cabernet Sauvignon sigue siendo su cepa más vendida en Estados Unidos, pero otras como el Sauvignon Blanc, el Chardonnay y Carmenère –la cepa que es na marca de Chile– están surgiendo con fuerza, indica Tieszen.

Al mismo tiempo, se están desarrollando nuevos vinos como el Pinot Noir y el Syrah. “La diversidad es nuestra fortaleza”, sostiene. “Chile ofrece algo para todos”.

Cox concuerda en que las diferencias regionales de Chile son un activo. “Con la complejidad viene la imagen, solo hay que mirar a Francia para ver cuán exitoso ha sido eso”.

El Diablo está en los Detalles


Para Concha y Toro, el mayor exportador chileno de vinos a Estados Unidos, la diversidad y la calidad son clave para su éxito internacional, sostiene el presidente de la compañía, Alfonso Larraín.

Concha y Toro ha incrementado los precios de sus vinos premium tales como Casillero del Diablo y Marqués de Casa Concha en Estados Unidos, lo que ha afectado los volúmenes. Pero Larraín espera que las ventas repunten al tiempo que la demanda de vino, impulsada por consumidores jóvenes, sigue creciendo.

“La calidad es el aspecto más importante, lo que nos ha permitido elevar los precios”, dice Larraín. “Una vez que los consumidores conocen la calidad de nuestros vinos y están dispuestos a pagar más por ellos, no hay vuelta atrás”.

Concha y Toro ha mejorado la calidad de sus vinos invirtiendo en tecnología y desarrollando nuevos terroirs; hoy en día tiene más de 10.000 hectáreas de plantaciones de vides. Además compró Fetzer Vineyards en California el año pasado, lo que ha mejorado el acceso a canales de distribución en Estados Unidos.

“Estados Unidos es un mercado joven y emocionante con un enorme potencial”, señala Larraín.

Mensaje en una Botella


Vender vino en un mercado competitivo como el de Estados Unidos tiene mucho que ver con la imagen de marca. No todos pueden distinguir entre un vino fino y uno promedio, pero los bebedores de vino saben qué marcas prefieren.

Parte del éxito de Concha y Toro se debe a su enérgica estrategia de marketing. Además de su acuerdo para auspiciar a Manchester United, club de fútbol de la Premier League, ha trabajado arduamente para hacer que sus vinos estén presentes en aviones y restaurantes a fin de elevar su perfil, comenta Larraín.

En cuanto a las viñas más pequeñas, el marketing es caro y no muchas pueden costear el auspicio de un equipo de fútbol. Para Aurelio Montes, la solución es que ellas trabajen juntas para promover la marca Chile. “Si luchamos juntas, todos se benefician”, sostiene.

ProChile, la agencia de promoción de las exportaciones de Chile, también está trabajando estrechamente con Wines of Chile en Estados Unidos para promover vinos premium y orgánicos chilenos a través de catas y ferias.

El evento distintivo de ProChile, el Chilean Wine Tour, da a las viñas la posibilidad de exhibir sus vinos a consumidores y a un público comercial especializado. El tour de este año, con la participación de 30 viñas chilenas, se llevará a cabo en Chicago y San Francisco en octubre, sostiene Francisco Correa, director comercial de ProChile en Los Ángeles.

Pero se podría hacer más. “Estamos considerando recursos adicionales para promover Wine Tour y generar un alto impacto, no solo en el comercio sino que también en conocimiento de nuestra imagen de marca país”, dice Correa.

El Mercado Asiático


ProChile también está trabajando para promover la imagen de Chile en Asia. Las ventas de vino chileno están creciendo en China y Japón, donde las ventas de vino embotellado subieron un 33% por volumen en el primer semestre de este año en comparación con el mismo período del año pasado.

De hecho, Chile ocupó el tercer lugar en China en términos de importaciones de vino el año pasado después de Francia y España, correspondiendo al 17,3% de las importaciones totales, según la agencia aduanera china.

La Cámara de Comercio Asia-Pacífico de Chile estima que el consumo de vino en China podría triplicarse de apenas menos de 1 litro per cápita a 3 litros para el 2017. Con una población de más de 1.300 millones, se proyecta que el consumo total de vino en China alcance una sorprendente cifra de 6.000 millones de litros para el 2015.

Wines of Chile planea abrir una nueva oficina en Hong Kong el próximo año destinada a promover el vino chileno en Asia. Algunas viñas chilenas como Concha y Toro, que tiene sus oficinas centrales regionales en Singapur, también han establecido sus propias redes de distribución.

“La cultura asiática se está volviendo más parecida a Occidente, lo que se refleja en el consumo de vino”, afirma Alfonso Larraín. “Pero estamos recién comenzando en Asia, el consumo aún es relativamente bajo”.

Las viñas chilenas están bien posicionadas para ayudar a saciar la sed de la creciente clase media de China, pero deben estudiar el mercado, indica Álvaro Echeverría, director de la Cámara de Comercio Asia-Pacífico de Chile.

“Hay una enorme oportunidad en China para la industria del vino, pero las viñas chilenas primero deben hacer las tareas”, sostiene.

Los consumidores chinos no saben mucho de vino, pero esto está cambiando a medida que los jóvenes que han estudiado en el extranjero vuelven a casa con un gusto por el vino. Y están dispuestos a pagar altos precios por marcas importadas incluidas las chilenas, afirma Echeverría.

Las diferencias culturales son una barrera, pero los chilenos no tienen que hablar mandarín para vender vino en China. De hecho, Hong Kong ha emergido como el centro de distribución de vinos para Asia y como una “conexión entre Oriente y Occidente”, lo que lo convierte en una base ideal para las empresas chilenas, indica Echeverría.

Sin embargo, hay obstáculos. China es conocida por producir artículos falsificados y el vino no es la excepción. Algunas pequeñas viñas chilenas se han encontrado con que sus marcas ya están registradas en China y que su reputación se ha visto dañada sin su conocimiento. Para evitar esta situación, Echeverría recomienda que las viñas contraten a consultores locales para registrar sus marcas antes de ir a China.

Otro desafío es la competencia. Chile tiene una buena reputación en China debido a sus virtudes naturales, pero no es el único productor sudamericano compitiendo por una mayor participación de la galleta de la fortuna. Argentina se está apresurando a vender más vino y Chile podría quedarse rezagado si no aumenta su campaña de marketing.

No obstante, el mercado asiático es suficientemente grande para ambos países. De hecho, Echeverría sugiere que Chile y Argentina podrían trabajar juntos para promover la imagen de los vinos sudamericanos, lo que beneficiaría a los dos países en el largo plazo.

Vinos de Clase Mundial


Chile aún no tiene la mística vinícola de Francia, pero las ventas se vinos ultra-premium como Don Melchor, Almaviva y Viñedo Chadwick están ayudando a mejorar la imagen de los vinos de Chile.

La viña Lapostolle, fundada por el grupo francés Grand Marnier en 1994, produce bajos volúmenes -cerca de 200.000 cajas al año– concentrándose en la calidad. Su marca emblemática Clos Apalta se vende por cerca de US$200 la botella y casi la totalidad de su producción se exporta a Estados Unidos, Asia, Europa y América Latina.

“El mercado en Chile no ha evolucionado lo suficiente, la gente no está dispuesta a gastar tanto en una botella de vino salvo para ocasiones muy especiales”, señala el gerente general de Lapostolle, Gonzalo Belemmi.

A diferencia de lo que ocurre en Chile, los consumidores en Estados Unidos están dispuestos a gastar de manera regular más de US$30 por botella y, en este rango de precios, las ventas se han visto relativamente intactas frente a la crisis económica mundial, destaca Belemmi.

Si bien el mercado estadounidense puede ser desafiante para los exportadores chilenos que deben trabajar con un importador y con un distribuidor local, es un mercado muy atractivo para vinos ultra-premium, sostiene.

Como parte de su imagen de lujo, Lapostolle desarrolló un hotel boutique cinco estrellas cerca de su viña en el valle de Colchagua. El hotel cuenta con cuatro habitaciones a un precio cercano a los US$1.000 la noche, las que están copadas durante los meses de verano, principalmente por brasileños y estadounidenses adinerados que no piensan dos veces antes de volar al sur hasta Chile por el fin de semana.

El turismo vinícola está ayudando a fortalecer la imagen de Chile. La viña que Concha y Toro tiene en Pirque cerca de Santiago atrae a más de 200.000 visitantes cada año y los visitantes extranjeros valoran a Chile por sus asombrosos parajes. No obstante, se podría hacer más para promover a Chile como un destino de turismo vinícola, según Belemmi.

Finalmente, la clave para Chile en Asia y otros mercados es no poner precios demasiado altos o demasiado bajos a sus vinos. Ni un vino barato ni tampoco un Château Lafite, lo que Chile hace mejor son los vinos de mediano valor y buena calidad que no cuestan una fortuna. Pero cambiar la imagen de Chile tomará tiempo.

Como dice Aurelio Montes, el vino realmente tiene que ver con las familias, la pasión y con colocar una cara detrás de la etiqueta. A medida que las viñas de Chile se concentran en su imagen de marca, los bebedores de vino desde Beijing hasta San Francisco finalmente aprenderán a asociar al vino chileno con alta calidad.

Julian Dowling es editor de bUSiness CHILE

La Crianza de Ganado Wagyu en Chile

Después de haber importado una raza de ganado japonesa, los productores chilenos están vendiendo la valiosa carne nuevamente a Japón, y también se está concentrando en otros mercados internacionales.

En las riberas del Lago Calafquén, al sur de Chile, hay pastando un grupo de ganado, color negro chocolate. Constituyen una vista poco atractiva, con grandes cuartos delanteros que disminuyen paulatinamente hacia pequeñas ancas huesudas. Pero esta raza japonesa, recientemente introducida en Chile, ha atraído el interés de algunos de los hombres de negocios más adinerados del país. La razón: un kilo de carne Wagyu se vende en Japón a UDS 300.

Entre quienes han invertido en ganado Wagyu están Agustín Edwards, dueño del grupo del diario El Mercurio; Sebastián Piñera, uno de los actuales candidatos presidenciales; Felipe Ibáñez, un miembro de la familia que controla el grupo de supermercados D&S y Jorge Fernández, uno de los dueños de la pesquera Camachaca, una de las principales compañías pesqueras.

Pero el principal responsable por la oleada de interés en esta raza es Fernando Hartwig, presidente de la Asociación Chilena de Ganado Wagyu. Vinculado a Japón a través de exportaciones forestales, desde finales de los ‘70s, Hartwig volcó su atención al ganado en 1999.

“He viajado mucho a Japón y lo veo como un país con grandes limitaciones para la producción de alimentos”, afirma, ya de vuelta en Chile, luego de haber realizado su visita número 40 a dicho mercado. Señala que “es un país altamente poblado y toda la parte central es montañosa”.

Viendo la oportunidad, decidió crear Wagyu Chile, una compañía que posee en la actualidad 3.500 cabezas de Ganado Wagyu, que también vende embriones y semen y agrupa a los productores para comercializar la carne en conjunto.

El primer problema para Hartwig fue adquirir los animales. Los japoneses, que protegen mucho su cultura, llegaron a clasificar al Wagyu como un tesoro nacional.

“La base genética ha salido legalmente de Japón solo dos veces” explica Hartwig. En una de ellas Shogo Takeda, uno de los principales criadores japoneses, llevó embriones a EE.UU. y, la segunda vez, cuando un australiano, Chris Walker logró exportar seis toros y 40 vacas de raza pura. Ambos vendieron a Hartwig embriones y semen congelado.

”En la actualidad tenemos 15.000 cabezas inseminadas en Chile y el próximo año exportaremos alrededor de 5.000”, manifiesta Hartwig. “Mi meta es tener 50.000 cabezas inseminadas, para el año 2007”, afirma.

Precios por las nubes… pero inversiones muy elevadas


A pesar de que este es un producto suntuario, Hartwig piensa que la demanda mundial es lo suficientemente fuerte como para soportar cualquiera caída económica futura. Y los precios chilenos están muy por debajo de los japoneses, ofreciendo márgenes tentadores.

“Cuando estuvimos en Japón con Felipe Ibáñez, durante la semana pasada, fuimos a un remate de ganado en Tokio, donde el precio promedio fue de USD 10.000 por res y una de ellas se vendió aún por US$ 25.000”. En Chile, las mismas reses se vende, al por menor, a USD 2.000.

“Los japoneses son proteccionistas y tienen derechos de importación del 38,5%, pero están muy interesados en comprarnos a nosotros”, manifiesta Hartwig, explicando que los japoneses se han visto obligados a buscar nuevas fuentes de suministro, dado que el mal de las vacas locas detuvo sus importaciones desde los Estados Unidos, hace dos años atrás.

“Japón importa anualmente aproximadamente un millón de toneladas de carne”, señala Hartwig. “La mitad de esto provenía de EE.UU., pero esto se detuvo y ahora tienen un gran problema de abastecimiento”.

La única carne de vacuno que la gente come en Japón es de Wagyu. A pesar de que también se importan carnes más baratas, éstas son utilizadas sólo para ser procesadas. Al igual que Japón, Hartwig también está observando otros mercados internacionales y ya vende algo a Corea del Sur y a Europa.

En Chile -donde el mercado es muy pequeño- la carne se vende a un precio cercano a los USD 60 por kilo, para cortes de primera; casi cinco veces el costo de una buena carne promedio. En Japón, la misma carne cuesta USD 300 el kilo y en EE.UU se vende, al por menor, a USD 200.

Hartwig tiene puestas grandes esperanzas, especialmente en desarrollar negocios en la Costa Oeste de EE.UU. “Existe una importante influencia asiática en ciudades tales como San Francisco, Los Ángeles y San Diego y ahora que Chile tiene el tratado de libre comercio con Estados Unidos, estamos en una posición muy ventajosa”, indica.

Pero aunque el negocio es potencialmente muy lucrativo, se demora tres años en obtener retornos sobre la inversión, informa Hartwig. El período de gestación para las vacas inseminadas es de diez meses. Y posteriormente, después de un año de pastoreo, el ganado es engordado durante 400 días en corrales de engorda (en inglés feedlots), donde se limita su ejercicio para promover músculos suaves y tiernos.

Y debido a que casi todo el ganado chileno se alimenta de pasto, la engorda en feedlots requiere de una considerable inversión. En la actualidad se está construyendo una cantidad de feedlots y Eduardo Gras, de la industria vinícola MontGras; Agrícola Santa Isabel, de Agustín Edwards y, Ricardo Ariztía, un ex presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), están entre quienes están llevando adelante esta iniciativa.

“Ellos están invirtiendo mucho”, dice Hartwig. “Es una revolución en el campo de la producción de ganado vacuno”. Agrega que los únicos otros países que están invirtiendo en Wagyu fuera de Japón, son EE.UU., Canadá y Australia, todo los cuales incursionaron hace casi siete años”.

Feos pero mimados


En el pasado, el ganado Wagyu -proveniente de la región de Kobe, en Japón- eran animales realmente mimados. Eran masajeados en forma regular para distribuir la grasa dentro de la carne; en los meses de verano se les daba a beber cerveza para estimular su apetito y su pelaje era frotado con sake.

A pesar de que los Wagyu chilenos no están dentro de este selecto grupo, su existencia aún es privilegiada. Su alimentación total es modificada gradualmente, a medida que incrementan su peso y jamás se les administra antibióticos o esteroides anabólicos.

Expresa Hartwig que “el precio de venta es lo suficientemente alto como para que este tipo de programa sea factible”. “Los tratamos muy bien”.

La crianza de ganado Wagyu en Chile, en una zona libre de plagas o enfermedades, es estrictamente certificada por el Servicio de Inspección Agrícola y Ganadero (SAG) chileno, para asegurar que la carne cumpla con las normas en mercados internacionales muy estrictos. Las condiciones sanitarias son controladas rigurosamente y asimismo el alimento, medicinas y el movimiento de cada uno de los animales.

Reconoce Hartwig que “un ganadero chileno les puede confirmar cuan feo es un toro Wagyu”. Sin duda alguna, con su gran caja toráxica y un pequeño cuadril, está muy distante de parecerse a los toros clásicos Hereford y Angus, que ganan todos los premios en las exposiciones agrícolas en Occidente.

Pero la raza japonesa es criada con el objetivo de producir la mayor cantidad posible de carne jugosa. Y ello no proviene del cuadril del animal, sino precisamente del área ubicada a lo largo de su espinazo y de su gran caja toráxica.

Una ventaja adicional del ganado Wangyu es su tranquilidad, lo que también hace que la carne sea tierna. Al respecto, Hartwig explica que “los animales más nerviosos se estresan cuando son transportados y su carne sufre; pasa a ser más oscura y dura”.

Y a su arribo al matadero, el Wagyou tiene una dudosa buena fortuna. Son muertos de inmediato, en vez de tener que esperar por su destino durante varios días, tal como les puede suceder a sus parientes menos valiosos.

¿Así, qué es lo que hace que esta carne sea tan deseable? Es conocida por su marmorización: las delgadas líneas blancas de grasa que corren a través de ella y de acuerdo a lo cual se la clasifica en Japón. “Es absolutamente diferente de la carne normal” expresa Hartwig. Explica que la carne que no tiene grasa, no tiene sabor.

Pero la carne de Wagyu también tiene otra ventaja. Su grasa no es saturada y, en otras palabras, es saludable.

Hartwig dice que “esta carne sólo tiene el 30% de colesterol de la carne normal”. “Es deliciosa y no va dañar la salud; lo único que le podría dañar a uno es el bolsillo”. Verdad, pero él promete llenar los bolsillos de sus productores.

Vicios del Lenguaje

Se denomina vicio del lenguaje al uso inadecuado del léxico o a la construcción incorrecta de frases y oraciones. Estos errores dificultan la interpretación de un mensaje, especialmente si es escrito, pues este no cuenta con apoyos no verbales o contextuales que ayuden a su comprensión.

ANFIBOLOGÍA


Es un error que consiste en producir una frase u oración a la que se puede dar más de una interpretación.

Ejemplo:

Matías saludó a Elizabeth cuando salía de su casa.

¿A quién corresponde el adjetivo posesivo “su”?

Posibles Correcciones:

Matías saludó a Elizabeth cuando esta salía de su casa.

Cuando Matías salía de su casa saludó a Elizabeth.

BARBARISMO


Es un vicio del lenguaje que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos de otras lenguas cuando en español existe el equivalente.

Ejemplo:

Doña Josefina murió en mil nuevecientos ochenta y nueve.

Corrección:

Doña Josefina murió en mil novecientos ochenta y nueve.

El adjetivo numeral no se diptonga como ocurre con el número nueve.

CACOFONÍA

Error consistente en la repetición desagradable de sonidos iguales o semejantes en una frase u oración.

Ejemplo:

El abogado salió enojado del Juzgado.

Corrección:

Reemplazar el término que la produce por un SINÓNIMO:

El abogado salió furioso del Tribunal.

MONOTONÍA Y POBREZA


Vicio del lenguaje que denota un léxico escaso, carencia de ideas y/o falta de espíritu crítico, pues consiste en repetir palabras y/o frases acuñadas.

El cambio de Gabinete fue un cambio necesario, pues era necesario cambiar el curso del accionar político del gobierno.

La corrección se realiza suprimiendo algunos términos y/o cambiando algunos vocablos por los sinónimos más adecuados.

Corrección:

El cambio de Gabinete fue necesario pues había que corregir la línea de acción política del Gobierno.

La monotonía se manifiesta, también, en la repetición de frases hechas.

Ejemplo:

Te deseo una feliz Navidad y un próspero año nuevo en compañía de tus seres queridos.

Para corregir es preferible manifestar lo que verdaderamente se siente; el resultado será, probablemente, un texto mucho más original y auténtico.

Sugerencia de corrección:

Te deseo una Navidad cargada de regalos, paz y felicidad, y un nuevo año pleno de bellos desafíos y muchos éxitos que puedas compartir con tus seres queridos.

METAPLASMOS

Son los cambios producidos en los vocablos a causa de la adición, supresión o cambio de lugar de algunos fonemas o grafemas.

Ejemplo de adición:

María terminó rendida después de haber envirutillado toda la casa.

Corrección:

María terminó rendida después de haber virutillado toda la casa.

NEOLOGISMOS


Son los vocablos que se inventan cuando surge la necesidad de nombrar nuevas realidades. Por ej.las palabras “fax”, “avión” o “teléfono” tuvieron que ser creadas cuando los hablantes necesitaron referirse a estos objetos.

Si se abusa de ellos pueden ser considerados vicios del lenguaje.

ADEQUEÍSMO / DEQUEÍSMO


El adequeísmo es un error de construcción que consiste en omitir la preposición “de” antes de “que”.

Ej. Fabián se alegró que lo visitara.

Este es un error porque uno se alegra de algo.

Corrección:

Fabián se alegró de que lo visitara.

DEQUEÍSMO

Es un error que consiste en escribir la preposición “de” antes de “que” cuando no corresponde.

Ej. Ernesto me dijo de que no estaba preparado para rendir la prueba.

A uno no le dicen de algo.

Corrección:

Ernesto me dijo que no estaba preparado para rendir la prueba.

Fórmula para saber si debe emplearse la secuencia de “preposición + que”, o simplemente que, es el de transformar el enunciado dudoso en interrogativo.

Si la pregunta debe ir encabezada por la preposición, esta ha de mantenerse en la modalidad enunciativa. Si la pregunta no lleva preposición, tampoco ha de usarse esta en la modalidad enunciativa:


  • ¿DE qué se preocupa? ( Se preocupa DE que...)
  • ¿Qué le preocupa? ( Le preocupa que...)
  • ¿DE qué está seguro? ( Está seguro DE que...)
  • ¿Qué opina? ( Opina que...)


QUEÍSMO


Este vicio del lenguaje consiste en el abuso del pronombre “que”, generalmente se lo emplea para reemplazar los adverbios “como”, “cuando”, “donde”.

Ejemplo:

Allí fue que atraparon al ladrón de bicicletas.

La construcción es incorrecta, pues se ha reemplazado el adverbio de lugar “donde” por el pronombre “que”.

Corrección:

Allí fue donde atraparon al ladrón de bicicletas.

PLEONASMO


Este error de lenguaje se caracteriza por el empleo de palabras que son innecesarias, ya que el contexto de la frase u oración indica claramente su significado.

Distinta es la situación cuando se quiere subrayar algo y, en dicho caso, es legítimo usar un pleonasmo para enfatizar lo que se quiere manifestar.

Ejemplo:

Lo vi con mis propios ojos.

En realidad resultaría extraño ver a alguien con ojos ajenos. La expresión es pleonástica.

Corrección:

Lo vi.
Ejemplo:

La empresa decidió construir un túnel subterráneo bajo el cerro San Cristóbal.

Todo túnel se excava bajo tierra, es decir, es subterráneo.

Corrección:

La empresa decidió construir un túnel en el cerro San Cristóbal.

SOLECISMOS

Son los vicios de construcción que atentan contra las reglas de concordancia, régimen o construcción.

Ejemplo:

Uno de los que tocaba en la orquesta tropezó con un cable y cayó sobre el escenario.

En este caso, el verbo tropezó se refiere a uno de los músicos, en el entendido que uno está acompañado por otros artistas, por ende, el verbo se debe expresar en plural.

Corrección:

Uno de los que tocaban en la orquesta tropezó con un cable y cayó sobre el escenario.

EJERCICIOS


Ejercicios de ambigüedad.


  • Palestino le ganó a la U.C. en su cancha.
  • Ropa económica para muchachas de primavera.
  • Marcela fue al concierto con Cecilia y su marido.


Ejercicios de Barbarismo.


  • ¿Qué vas a hacer este weekend?
  • A eso de las diez vamos a hacer un break.
  • El camión que pasó junto a María levantó una polvadera .


Ejercicios cacofónicos.


  • Fueron cuatro los cuatreros que lo asaltaron.
  • El desastre del sastre fue comentado por los caballeros.
  • Pedro ejercía un poderoso dominio en el condominio donde vivía.


Ejercicios de Metaplasmos


  • Alberto se asujetó del cordel y rempujó el carro con fuerza.
  • Matías pisó el embriague, puso primera y aceleró.
  • Y delen con preparar ensalada de beterraga.


Ejercicios de Adequeísmos y Dequeísmos.


  • Mario no se dio cuenta que habían llegado a la playa.
  • Juan estaba seguro que ocurriría lo peor.
  • Pensamos de que las medidas adoptadas no son justas.
  • Esteban, te prohíbo de que vayas a la casa de Pilar.


Ejercicios de Pleonasmos


  • Ester está feliz pues acaba de tener un par de gemelos preciosos.
  • Humberto tropezó cuando bajaba y cayó estrepitosamente escaleras abajo.










Si quieres estudiar Ecoturismo, acá hay una buena alternativa

Prosiguiendo con nuestra tarea de incentivar el aprendizaje de aquellas carreras que fomenten y profesionalicen el turismo, para transformar a nuestro país en una potencia regional en este rubro, queremos entregarte una nueva alternativa de estudio que nos encamina a dicho objetivo.

El Ecoturismo es una actividad que privilegia la sustentabilidad, la preservación y la apreciación del medio natural y el cultural de aquellos lugares que atraen visitantes. En los últimos años, el turismo ecológico se ha convertido en el segmento de más rápido crecimiento y el sector más dinámico del mercado turístico a escala mundial.

Chile no ha estado ajeno a esta tendencia, dada las ricas características de su patrimonio cultural y natural, que durante todo el año atrae a miles de turistas de todos los rincones del mundo.

Conscientes de la necesidad de contar con profesionales idóneos para responder a dicha tendencia, varias instituciones de Educación Superior han incorporado la carrera de Ecoturismo a su oferta académica, siendo una de las más experimentadas y consolidadas el Instituto profesional DUOC, dependiente de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Esta prestigioso Instituto profesional, funda sus principios académicos sobre “sólidos valores éticos y humanos, dotados de competencias y herramientas metodológicas y técnicas que les permitan desempeñarse con eficacia y eficiencia en la operación, administración y gestión de productos y servicios relacionados con el ecoturismo y con el turismo de intereses especiales ligado al deporte, recreación a través de la aventura y actividades al aire libre”.

Quienes deseen postular a la carrera de Ecoturismo DUOC, deben ser “personas dinámicas, sociables y comunicadoras, con interés por la naturaleza y las actividades recreativas y deportivas al aire libre… y al mismo tiempo deberán poseer rasgos analíticos y capacidad de síntesis, unidos a la facilidad para los idiomas, el liderazgo y la comunicación”.

Cuál es el campo laboral para un egresado de Ecoturismo DUOC


Los profesionales egresados de esta carrera tendrá un amplio campo ocupacional en empresas de viajes especializadas en turismo de naturaleza y aventura; Operadores de turismo receptivo; Lodges, hoteles y establecimientos especializados en actividades tales como trekking, rafting, canoping, pesca deportiva, cabalgatas etc.

También pueden desempeñarse en Empresas de animación turística; Empresas especializadas en turismo rural, agroturismo y etnoturismo; Guía turístico independiente; Organismos turísticos públicos y privados, incluyendo departamentos de planificación turística, o bien en Parques y áreas protegidas.

Requisitos de Ingreso


Para postular a la carrera de Ecoturismo al Instituto Profesional DUOC debes contar con:
  • Licencia de Educación Media
  • Certificado concentración de notas de Educación Media.
  • No es requisito haber rendido la PSU

Si deseas mayor información, ingresa a http://www.duoc.cl/carrera/ecoturismo  

Valores CIF y FOB en transacciones comerciales

A la hora de efectuar una compra o venta, es necesario reconocer ciertas cláusulas importantes que pueden determinar considerablemente el costo del intercambio. Si bien es cierto que estas cláusulas son reconocidas mundialmente, su definición puede variar según el país.

Si está comenzando a exportar o importar, debe tener en cuenta ciertos términos o cláusulas comerciales que a la hora de definir costos y oportunidades pueden ser significativas para tomar decisiones, dos de estas cláusulas son los valores CIF y FOB.

Valor CIF

Es una abreviatura del inglés Cost Insurance and Freight, o Costo, seguro y flete. Es aquel valor que el vendedor aporta, cubriendo los costos que produce el transporte de la mercancia, ya sea por vía marítima al puerto de destino, o por vía terrestre a un hito determinado que puede ser un paso fronterizo o un punto terminal.

La importancia del valor CIF no viene dada solo por el transporte, sino también por el seguro contratado para cubrir riesgos como pérdida o daño de la mercancía. En gran parte de las transacciones, los mejores vendedores son aquellos que se comprometen en correr con los costos CIF.

Valor FOB


También por las siglas en inglés de Free on Board, que en español puede utilizarse como Franco a bordo. Al igual que el valor CIF, es una cláusula de compraventa, pero se diferencia en cuanto a que el valor del transporte y seguro es cubierto por el comprador, es decir por el país de procedencia.

El vendedor sólo debe cumplir con la obligación de entregar la mercancia en el medio de transporte designado por el comprador.

Una forma de identificar el valor FOB en contratos o documentos, es la utilización de la palabra libre, que significa que el vendedor se encuentra liberado de mayores obligaciones, a parte de la de entregar los bienes a un lugar designado por transferencia o a un carrier.

Es importante tener en cuenta que, pese a que estos sean términos legales, reconocidos por la Organización Mundial de Comercio, su definición exacta varía según el país, por tal motivo es necesario que siempre recurra a un abogado de comercio internacional antes de utilizar cualquier nomenclatura comercial.