2 dic 2015

Consumo de energía eléctrica en nuestros hogares

El propósito de las acciones en favor del ahorro y uso eficiente de la energía eléctrica no significa reducir el nivel de bienestar o el grado de satisfacción de nuestras necesidades cotidianas, sino invitar a la reflexión y al cambio de los hábitos al igual que al de las actitudes que conduzcan a una mayor eficiencia en su uso.

¿Qué acciones puede desarrollar cada persona, para disminuir el consumo de Energía? ¿Puedo yo -en mi hogar- disminuir el consumo de energía?


Desde el punto de vista de cada uno de nosotros, existen distintas alternativas para disminuir el consumo de energía en nuestros hogares.

Realice la mayor cantidad de actividades posibles utilizando la luz natural y no deje luces encendidas si no las usa.

Apague el televisor, la radio, los juegos de video y el PC cuando no los esté usando. En este último también puede activar la función de “ahorro de energía”.

Utilice luces próximas para actividades como leer, coser, estudiar y elimine las luces indirectas.

Reduzca la iluminación ornamental en exteriores y coloque puntos de luz que iluminen otras habitaciones colindantes.

Cambie las ampolletas tradicionales por otras de bajo consumo que, si bien cuestan más, consumen un 80% menos y duran 8 veces más.

Mantenga limpia las ampolletas. Con suciedad, la luz puede disminuir hasta 50%.

Al comprar un electrodoméstico, elija el de menor consumo de electricidad.

Utilice interruptores con temporizador; así puede programar el encendido y apagado de luces.


¿Cuánto gastan en promedio los artefactos eléctricos de nuestras casas?



Equipamiento necesario para Trekking en Torres del Paine

El Circuito W es uno de los principales atractivos turísticos que ofrece el Parque Nacional Torres del Paine. Esta travesía es realizada cientos de turistas que cada año visitan el parque, con el propósito de ser testigos de la belleza que caracteriza a la Patagonia Chilena.
Compuesto por 62 kilómetros de distancia, el circuito W conecta la base Torres del Paine, el Valle Francés y el Glaciar Grey en una interesante ruta cuyo trazado forma una W, dando origen a su denominación.

Quienes han recorrido el circuito W completamente, saben lo entretenida y emocionante que puede llegar a ser esta experiencia, debido a la riqueza natural que ofrece la Patagonia chilena. Sin embargo, también pueden dar testimonio de lo exigente que puede resultar la ruta para algunos, sobre todo cuando no se cuenta con el equipamiento adecuado.

Por esta razón hemos preparado una lista de las cosas que componen el equipamiento necesario para hacer trekking en las Torres del Paine y que conviene revisar antes de disponerse a realizar esta aventura:

Vestimenta
Zapatos de trekking, resistentes al agua y firmes.
Zapatos livianos, para zonas de descanso (refugios, camping, espacios comunes).
Anteojos y/o antiparras con filtro UV.
Mochila resistente al agua.
Impermeable o parca resistente al agua.
Calcetines gruesos. Conviene siempre andar con 3 pares adicionales.
Pantalones largos y cortos.
Cortaviento.
Sweater de material térmico, como polar o de lana.
Guantes térmicos e impermeables.
Poleras de manga larga y corta.
Bufanda o pañuelo de fibra sintética.
Sandalias, para el cruce de ríos.
Polainas.
Gorro.

Accesorios
Recipiente para transportar agua.
Cantimplora térmica.
Bastones de trekking.
Linterna.
Brújula.
Navaja.
Fósforos.
Mapas descriptivos.
GPS.
Bolsa plástica para almacenar la basura y mantener la ropa seca.
Cámara fotográfica.
Baterías (pilas).

Equipo médico
Medicamentos de primera necesidad como analgésicos, antisépticos, desinfectantes, antiinflamatorios, antiespasmódicos y vendas.
Protector solar.
Protector de labios.
Parches desechables.
Artículos de higiene personal.

Equipo de campaña
Carpa o tienda de campaña.
Saco o bolsa de dormir.
Colchonetas.
Cocinilla a gas.
Nylon.
Alimento suficiente para la cantidad de días dispuestos en la visita (considere alimento para 2 días adicionales a los de su estadía, por imprevistos).

Los abarrotes que se distribuyen dentro del parque serán más costosos, por lo tanto conviene adquirir toda la comida en establecimientos antes de partir al parque nacional Torres del Paine.

Para el Trekking en el Circuito W se recomienda llevar frutos secos, cereal, galletas y sobre todo chocolates y otros alimentos ricos en calorías.

Fauna de Torres del Paine

El Parque Nacional Torres del Paine es un lugar privilegiado en el planeta, con diversos microclimas y 4 tipos de vegetación: matorral preandino, bosque magallánico, tundra magallánica y la vegetación en altura.

Las duras condiciones de la Patagonia Chilena permiten que la zona albergue flora y fauna salvaje única en el mundo, aunque muchos de ellos se encuentran lejos de los caminos habilitados para los turistas.

En el Parque, se pueden encontrar más de 120 tipos de aves, 250 tipos de plantas y 25 mamíferos, todos protegidos por la Ley (se prohíbe destruir la flora, cazar o pescar dentro de Torres del Paine). Los principales animales que pueden encontrar son:

Puma o León de Montaña (Puma concolor): Este felino carnívoro es uno de los mamíferos más grandes que se pueden encontrar en América. Este animal es extremadamente peligroso y territorial, pero de todas formas evita las zonas con seres humanos, por lo que los ataques son escasos.
Como el puma es un depredador que consigue su alimento realizando emboscadas, se recomienda nunca dar la espalda en caso de un avistamiento, sino que es necesario retroceder lentamente, arrojar objetos para asustarlo, mostrarse más intimidante mostrándose más alto y nunca inclinarse. En caso de un ataque, la última opción es golpearlo en la nariz, su punto débil.

Huemul (Hippocamelus Bisulcus): Este ciervo en peligro de extinción habita en zonas cordilleranas de Chile y Argentina destacan por vivir en pequeños grupos y por las astas bifurcadas que tienen los machos. Su población reducida es extremadamente difícil de visualizar, debido a que evitan el contacto con los humanos y sus asentamientos.

Entre las curiosidades del huemul, destacan que es uno de los 2 animales presentes en el Escudo de Chile, junto al cóndor, por lo que fue declarado Monumento Natural de Chile y Argentina, siendo protegido por ambos países.

Ñandú (Rhea americana): Esta ave, que tiene una notable similitud con el avestruz africano, también puede ser vista en el Parque Nacional Torres del Paine, una de sus características es que se desplaza en grupos grandes en búsqueda de frutas, insectos y reptiles para su alimentación.

Destacan por ser uno de los animales terrestres más rápidos del mundo, alcanzando hasta los 80 kilómetros por hora si corre en una recta, por lo que también se recomienda su avistamiento en un lugar distante.

Chingue (Conepatus chinga): También es conocido como zorrillo o mofeta sudamericana. Es fácil de identificar por su pequeño tamaño, pelaje negro con una franja blanca desde la cabeza a la cola. Por el olor del líquido que arroja como método de defensa, recomendamos mantenerse lo más alejado posible.

Pato de anteojos (Anas specularis): Esta ave migratoria puede ser encontrada en la Araucanía o la Patagonia de Chile y Argentina durante los meses cálidos, mientras que en invierno se desplaza al centro de ambos países. El nombre de este animal omnívoro se debe a una franja semi ovalada que tiene bajo sus ojos, asemejando unos lentes.

El pato de anteojos puede ser visualizado en ríos y lagos, ya que nunca se interna a zonas secas o el campo abierto.

Martín Pescador Grande (Megaceryle torquata stellata): En el Parque Nacional Torres del Paine se puede avistar esta subespecie que habita en la Patagonia. Destaca por su color azul, pecho rojo y una línea blanca en su cuello, por lo que es también conocido como martín pescador de collar.

Guanaco (Lama guanicoe): Este mamífero herbívoro es típico de América del Sur, perteneciente a la familia de los camélidos, al igual que las llamas, vicuñas y alpacas que se pueden ver en el norte de Chile.

Estos animales abundan en el Parque Nacional Torres del Paine, pero son tímidos, por lo que se recomienda avistarlos a una distancia prudente. Su principal característica es la rapidez, debido a que puede correr a más de 60 kilómetros por hora para evitar a sus depredadores.

Chincol (Zonotrichia capensis): Habita en toda Sudamérica y se puede avistar tanto en bosques como en la propia ciudad. Se reconoce por su color café con zonas blancas, rojas y negras, aunque su principal característica es el canto que realiza el macho.

Zorro Gris o Chilla (Lycalopex griseus): Una de las tantas especies de zorros que habita en Chile y toda la Patagonia Chilena, así como Argentina y Uruguay. Mide 50 centímetros promedio de longitud y no pesa más de 5 kilogramos, por lo que se alimenta de roedores, carroña, aves, reptiles pequeños o liebres.

Cómo llegar a Torres del Paine desde Santiago - Chile

  1. Primer tramo: de Santiago a Punta Arenas.
    Puedes tomar un avión, un bus o arrendar un automóvil particular. Desde Santiago son aproximadamente 3.100 Km. hasta Punta Arenas. La duración del vuelo es de aproximadamente 4.15 hrs. Recomendamos conectar con el Bus Regular desde el Aeropuerto de Punta Arenas hacia Puerto Natales y posteriormente tomar el bus hacia Torres del Paine (debes solicitar a la línea de Bus que los recoja en el aeropuerto).
  2. Segundo tramo: de Punta Arenas a Puerto Natales.
    Recomendamos tomar un bus, verificando los horarios directamente con la empresa de transportes (254 Km / tipo de Camino: Pavimento). Hay alrededor de 10 frecuencias diarias.
  3. Tercer tramo: de Puerto Natales a Torres del Paine.
    Sólo 112 Km. separan Puerto Natales del Parque Nacional Torres del Paine. Puedes llegar en bus o en automóvil. Existen 2 rutas de acceso al PN Torres del Paine siendo una 100% ripio y la otra 50% ripio, 50% pavimento.

Cómo llegar En Bus desde Puerto Natales a Torres del Paine.


Entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo hay dos frecuencias diarias. En los meses de septiembre (mediados), octubre y abril hay sólo una frecuencia a las 7.30 AM * consultar fecha de inicio.

Salida Puerto NatalesLaguna Amarga (entrada al parque)Pudeto (catamarán)Administración (destino final)Importante
7:309:4510:4511:45Frecuencia disponible entre mediados de septiembre y abril * consultar fecha de inicio.
14:3016:3017:3018:00Frecuencia disponible desde el 1-nov al 31-mar


Salida


Salida AdministraciónPudeto (catamarán)Laguna Amarga (entrada al parque)Puerto Natales (destino final)Importante
13:0013:4515:0017:00Frecuencia disponible entre mediados de septiembre y abril* consultar fecha de inicio
18:1519:0019:4522:00Frecuencia disponible desde el 1 nov al 31-mar

Cómo llegar En automóvil a Torres del Paine


Si deseas llegar en automóvil, existen dos caminos que puedes tomar para llegar al Parque:
  • La primera opción es por la salida norte de la ciudad, directo por el camino hasta Villa Cerro Castillo la cual se encuentra a 54 KM de Puerto Natales (pavimento). Luego del cruce se continúa en dirección norte (camino de ripio) hasta la portería-entrada del Parque en Laguna Amarga.
  • La segunda opción es por la salida norte de la ciudad, se conduce hasta el cruce ubicado en el Km. 23, donde se vira a la izquierda y se toma el camino de ripio —esta es también la ruta de acceso a la Cueva del Milodón— , hasta llegar a la Sede Administrativa a 122 Km. más adelante, sector Río Serrano.

Portal que permite creación de empresas en un día

Ya está disponible la plataforma que permitirá iniciar una empresa en un día, con un trámite y a costo cero.

Antes, si un emprendedor deseaba crear una sociedad debía contratar a un abogado, que redactara una escritura y luego acudir a un notario para certificarla. Una vez obtenida la aprobación notarial, debía publicarla en el Diario Oficial e inscribirla en el Registro de Comercio del Conservador de Bienes Raíces. Sólo después de esto podía iniciar actividades y obtener el RUT en el Servicio de Impuestos Internos. Todos estos trámites demoraban un promedio de 8 días hábiles y su costo iba de los $250.000 a los $350.000 en el caso de Santiago, sin embargo en regiones el tiempo solía ser mayor y su costo podía duplicarse.

Con este cambio los emprendedores podrán ingresar a través de la página web del Ministerio de Economía al portal www.tuempresaenundia.cl, seleccionar el tipo de sociedad que quieren conformar y completar un formulario que incluirá las características de la sociedad, tales como la identidad de los socios, razón social, giro y capital que tendrá la empresa. Utilizando la firma electrónica podrán identificar a las personas que componen la sociedad.

Un software convertirá toda esta información en un documento definitivo que será enviada al Servicio de Impuestos Internos y permitirá iniciar actividades, asignará un RUT. Finalmente, con el uso de la factura electrónica el emprendedor podrá comenzar a vender de manera inmediata.

En una primera etapa se podrán crear Sociedad de Responsabilidad Limitada. En adelante y de acuerdo a la Ley y el Reglamento, las fechas a partir de las cuales se podrán constituir o migrar los distintos tipos de personas jurídicas serán el primero de noviembre, Empresa Individual de Responsabilidad Limitada y luego, el 2014 Sociedad por Acciones, Sociedad Colectiva Comercial, Sociedad en Comandita Simple, Sociedad en Comandita por Acciones y Sociedad Anónima Cerrada el 2015 y Sociedad Anónima de Garantía Recíproca el 2016.

Es importante destacar que el sistema electrónico será alternativo al actual, es decir, los emprendedores podrán optar entre el sistema antiguo o el nuevo para realizar el trámite.

Gestión de Residuos en Chile

Carolina Ortega solía ir cada domingo en la mañana al centro de reciclaje Punto Limpio en la adinerada comuna de Vitacura en Santiago, pero desde que se volvió demasiado concurrido los fines de semana intenta ir durante la semana.

“Separo todo en la casa y luego lo traigo acá”, señala. Siento que estoy ayudando al medio ambiente, hay gente que dice que es insignificante, pero esto es mejor a que todo termine en un relleno sanitario”.

Ortega, residente de Vitacura, ha notado el aumento en la cantidad de gente, en especial de familias con niños pequeños, quienes llegan al Punto Limpio con autos cargados de botellas de vidrio, latas de aluminio, contenedores plásticos y diarios, entre otros artículos.

La mayoría de las municipalidades en Santiago operan sus propios Puntos Limpios, pero el de Vitacura es el más grande y uno de los pocos que acepta artículos como pilas y medicamentos vencidos, además de desechos de gran tamaño como artículos electrónicos y metal chatarra.

Según Manuel Valdés, quien administra el Punto Limpio, otras municipalidades de todo Chile e incluso de otros países de América lo han visitado para ver cómo funciona.

“El sesenta por ciento de todo lo que recibimos aquí se recicla”, sostiene. “El mayor problema es la creciente cantidad de basura, lo que es un costo, porque termina en el vertedero, no ayuda a nadie”.

Valdés es empleado de Demarco, parte del grupo de gestión de residuos Urbaser-Danner propiedad de inversionistas españoles y estadounidenses, el que tiene contrato con la Municipalidad de Vitacura para operar el centro.

La municipalidad además tiene acuerdos con compañías como Gerdau Aza, Cristalerías Chile y Cementos Polpaico que recolectan y reciclan el metal, el vidrio y el plástico, respectivamente. Estas compañías no pagan directamente a la municipalidad, pero se les exige que hagan donaciones de beneficencia cada mes, explica Valdés.

El centro ha estado operando desde el 2005 y en la actualidad, en promedio, recibe 400 vehículos diariamente, los que llegan a entre 600 y 800 los fines de semana. De hecho, se ha vuelto tan popular -el crecimiento anual promedio es del 25%- que Valdés está considerando limitar el ingreso solo a residentes de Vitacura.

Él atribuye el crecimiento a la educación. La información esta disponible a través del sitio web y la municipalidad ha lanzado un programa educacional en colegios de la comuna. “Son los niños los que traen a sus padres”, afirma Valdés.

Irónicamente, Vitacura -que es una de las municipalidades con el mayor ingreso per cápita de Chile- también genera la mayor cantidad de basura per cápita: cerca de 2,09 kilos por día en el 2009, según un estudio de la Comisión Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), casi el doble que el promedio nacional de 1,3 kilos, pero también lidera el camino en materia de reciclaje.

No en mi Patio


El Punto Limpio de Vitacura es un caso especial, pero señala un cambio de actitud en Chile respecto de la basura. Los consumidores, a menudo alentados por sus hijos, se están volviendo más conscientes sobre los beneficios de reciclar y están exigiendo que las empresas gestionen sus residuos de manera responsable.

Pero este cambio es muy reciente. Apenas en el año 1995, todos los residuos producidos en el país terminaban en vertederos no autorizados. Sin embargo, hoy en día, el 69% de los residuos generados por los chilenos se transporta a rellenos sanitarios que cumplen con normas ambientales y sanitarias, mientras que el 22% termina en vertederos que cumplen con una legislación más antigua y un 9% lo hace en vertederos ilegales.

Al mismo tiempo, el crecimiento de la población y los mayores ingresos significan que los chilenos están generando más residuos. El primer estudio sobre desechos sólidos en Chile, llevado a cabo por la CONAMA, arrojó que el país generaba 16,9 millones de toneladas de desechos en el 2009, un alza frente a los cerca de 12 millones de toneladas del 2000, de los cuales 6,5 millones de toneladas correspondieron a desechos municipales, principalmente residenciales y comerciales, mientras que 10,4 millones de toneladas eran industriales.

Alrededor del 10% de los residuos sólidos se reciclan, lo que es una gran mejora frente al 0% de hace 20 años, pero aún es muy inferior a las tasas de los países desarrollados: en Estados Unidos cerca del 34% de los residuos municipales se recicla o se destina a compostaje.

En Chile, las municipalidades son responsables de la recolección y disposición de sus propios residuos según su propio criterio. La mayoría adjudica contratos a agencias de recolección que trasladan la basura a rellenos sanitarios administrados de manera privada, usualmente localizados en la periferia de las ciudades cerca de áreas pobres donde el terreno es barato y donde es menos probable que los habitantes se quejen.

Estos contratos, como están diseñados actualmente, no ofrecen ningún incentivo para reducir los residuos dado que las municipalidades acuerdan pagar una cantidad por tonelada que es menor mientras mayores sean los volúmenes de basura.

“La mayoría de las municipalidades limitan su gestión a la disposición final de los residuos sin considerar posibilidades de prevención o su potencial valorización y reciclaje”, asevera Ricardo Irarrázabal, subsecretario de Medio Ambiente de Chile.

En la actualidad, la Región Metropolitana de Santiago cuenta con tres rellenos sanitarios: Loma los Colorados (Til Til), Santiago Poniente (Maipú) y Santa Marta (San Bernardo), los que reciben residuos de toda la ciudad incluidas comunas como Vitacura y Las Condes que no cuentan con sus propios rellenos.

El transporte de basura a través de la ciudad no solo es costoso, afirma Irarrázabal, sino que el sistema perpetúa la inequidad social porque municipalidades de escasos recursos como Maipú y Puente Alto tienen que mantener rellenos sanitarios malolientes y antiestéticos que afectan la calidad de vida de sus habitantes.

En cuanto a los residuos industriales, una pequeña parte es peligrosa incluidos polvos químicos y líquidos tóxicos, los que las empresas deben transportar a uno de los siete sitios de tratamiento especial que son similares a los rellenos sanitarios pero con mejor aislación.

Cerca del 5% de los residuos peligrosos se convierten en combustibles alternativos, pero el resto se entierra en contenedores impermeables. A los residuos se les hace un seguimiento a través del Sistema de Declaración y Seguimiento de Residuos Peligrosos (SIDREP), que opera en línea, pero el problema es que esto solo funciona si la empresa declara los residuos.

“Si no se declara, no existe”, señala Frederick Evendt, gerente general de la firma belgo-chilena Hidronor, la que se especializa en residuos peligrosos con sitios en Santiago, Antofagasta y Concepción.

En consecuencia, algunas empresas evitan los costos de tratamiento al tirar la basura -a riesgo de recibir multas- en ríos y áreas poco pobladas. “Un mejor monitoreo y control ayudaría a reducir esta práctica”, señala Evendt.

Concentrarse en la Prevención de Residuos


El marco legal de la gestión de residuos en Chile se remonta al año 1967 y, a través de varias enmiendas desde entonces, las regulaciones de Chile están hoy en día entre las más estrictas de la región.

Sin embargo, históricamente el énfasis ha estado puesto en la disposición final, en otras palabras en dónde dejar la basura para que no esté a la vista ni en mente. Pero el Ministerio de Medio Ambiente está tratando de cambiar esto concentrándose en la prevención.

“Creemos que estamos listos para dar un salto en la gestión de residuos en Chile”, indica Irarrázabal.

A juicio del ministerio, más del 50% de los residuos municipales podrían reutilizarse o reciclarse, lo que reduciría de manera sustancial la cantidad que termina en los rellenos sanitarios, o que se bota ilegalmente.

La estrategia nacional de gestión de residuos del ministerio está compuesta por cinco pasos en una pirámide invertida, donde la disposición de los mismos está en el último lugar. Sin embargo, antes de esa drástica opción final, los pasos más deseables son prevención, reutilización, reciclaje y valorización de la energía.

“El más importante de estos pasos es prevenir los residuos en primer lugar”, dice Irarrázabal.

Además de los positivos efectos ambientales y sociales, esta estrategia también aspira a reducir el costo para las municipalidades, las que entonces tendrán más fondos para gastar en otros programas.

La educación pública y las iniciativas a nivel municipal, tales como el programa de Vitacura, están ayudando a aumentar la conciencia de los consumidores, pero para que esta estrategia funcione a escala nacional, Chile necesita desarrollar su industria de reciclaje.

Responsabilidad del Productor


En su Evaluación de Desempeño Ambiental 2005, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recomendó, entre otras cosas, que Chile fortaleciera la aplicación del principio de “el que contamina paga”.

En otros países, esto se conoce como Extensión de la Responsabilidad del Productor (EPR, por su sigla en inglés). Este sistema, implementado en Europa en la década de los 90, hacer al productor o importador responsable de recuperar productos como llantas, aceites, baterías y ampolletas al final de su vida útil.

Pero los expertos dicen que Chile podría no estar listo para este tipo de sistema. No solo exige estrictos controles y seguimiento, sino que también una industria de reciclaje con mercados desarrollados y una estructura de costos competitiva, algo que Chile no tiene, todavía.

Una propuesta alternativa, incluida en el proyecto de ley de reforma tributaria del Gobierno, es un “impuesto verde” que se aplicaría a productores o importadores de ciertos artículos tales como los mencionados anteriormente.

El impuesto, que variaría de US$1.000 por un kilo de baterías a US$60 por un litro de aceite, efectivamente significa que el costo será pagado por el consumidor. Según el Ministerio de Medio Ambiente, esto solo aumentará el precio final entre un 1% y un 2%.

Parte de la cantidad recolectada se usaría para crear un “fondo verde” destinado a subsidiar iniciativas de reciclaje. Los detalles aún deben afinarse, pero este financiaría la totalidad o parte de la instalación, operación y mantenimiento de los programas de reciclaje del sector privado.

La meta es establecer un sistema de EPR para que las empresas se hagan responsables de sus productos “desde la cuna hasta la sepultura”, sostiene Irarrázabal, pero primero Chile necesita infraestructura de reciclaje, una cultura de reciclaje y una planificación de recolección adecuada.

Sanear Isla de Pascua


Aun cuando el reciclaje es incipiente en Chile, algunas municipalidades como la de Isla de Pascua se han asociados con empresas de reciclaje para reducir su basura.

Con 70.000 turistas al año, además de 4.000 residentes permanentes, que generan cerca de un kilo de basura por día, la isla se está quedando sin espacio y los vertederos ilegales están contaminando la napa freática.En el 2009, Gerdau Aza, la mayor firma de reciclaje de acero de Chile y filial del grupo brasileño Gerdau, suscribió un acuerdo con la Municipalidad de Isla de Pascua para reciclar el metal chatarra de la isla.

“Es la isla más aislada del mundo, lo que significa que la disposición de los residuos es un tema importante”, explica Arturo Harlen, gerente de comunicaciones de Gerdau Aza.

Gerdau donó un compactador de basura y en dos años ha retirado 40 toneladas de chatarra, principalmente autos y artefactos rotos. Isla de Pascua es el único lugar de Chile donde se han informado casos de Dengue por picada de mosquito, lo que significa que los residuos sólidos deben mantenerse en cuarentena por lo menos durante seis meses, pero la Armada Chilena traslada en sus barcos la chatarra hasta el puerto de Valparaíso de manera gratuita.

“Estamos perdiendo dinero en este proyecto, pero ganamos en muchas otras áreas que son incalculables”, sostiene Harlen.

En general en Chile, el 60% del metal chatarra se recicla y cerca del 20% del acero que se consume se elabora a partir de chatarra. Este nivel es bajo en comparación con los estándares internacionales -en Estados Unidos el 52% del acero consumido proviene de chatarra, afirma Harlen- pero esto está cambiando a medida que la población es más educada.

Acuerdos de Producción Limpia


Otras industrias en Chile tienen tasas de reciclaje mucho más bajas, en especial de productos como neumáticos, baterías y plásticos. Pero el Consejo Nacional de Producción Limpia, iniciativa público-privada encabezada por el Ministerio de Economía, está trabajando para cambiar esto mediante la facilitación de Acuerdos de Producción Limpia (APL) con subsidios de la Corporación de Fomento de la Producción de Chile (CORFO).

“Hoy en día hay una competencia desleal, porque las empresas que no se hacen responsables de sus residuos tienen un menor costo que las que sí lo hacen”, señala Jorge Morales, jefe coordinador de APL del consejo.

El impuesto verde crearía un campo de juego parejo, sostiene, porque todas las empresas pagarían por la gestión de los residuos. Pero incluso sin la ley, algunas compañías están invirtiendo en producción limpia como una cuestión de Responsabilidad Social Empresarial.

Por ejemplo, un APL entre 50 empresas de la industria de la construcción creó una nueva firma denominada Regemac, la que es responsable de la gestión de residuos de los sitios de construcción. Actualmente, cerca del 35% al 45% de los residuos de la construcción se reciclan, principalmente cartón, metal, madera y plástico, pero con mayores economías de escala esta cifra podría crecer, asevera Álvaro Conte, gerente general de Regemac.

Sin embargo, el transporte es un desafío. Corresponde a cerca del 60% del costo de la gestión de residuos y el tráfico, además de la distancia desde los sitios de construcción a los rellenos sanitarios, ha reducido la eficiencia de Regemac, afirma Conte.

Fuera de las principales ciudades el transporte es más costoso dado que los desechos deben trasladarse a Santiago, Antofagasta o Concepción. “Si su operación está en Iquique o La Araucanía tiene que recorrer un largo camino”, destaca Morales.

Otro APL formado por fabricantes de neumáticos que incluyen a Goodyear, Pirelli y Michelin organiza la recolección de neumáticos usados, los que antes terminaban en vertederos ilegales o simplemente se enterraban.

Este acuerdo ha dado paso a un nuevo negocio: la fabricación de productos elaborados a partir de goma reciclada. Polambiente, un negocio familiar fundado en el 2010, recibe los neumáticos y los procesa en su planta en las afueras de Santiago.

“Reciclar no es fácil, porque implica un cambio de hábito, pero hemos superado muchos obstáculos”, sostiene Lorena Torres, gerente general de la compañía.

El mercado era muy pequeño en un principio, pero se ha cuadruplicado en apenas dos años. Actualmente, Polambiente elabora pasto sintético para canchas, pero en el futuro podría fabricar otros productos, afirma Torres. “Estamos permanentemente en la búsqueda de productos creativos que empleen goma reciclada y estamos abiertos a la innovación”.

Polambiente evaluaría las exportaciones, pero Torres señala que a menos que las empresas paguen por reciclar será difícil competir con países desarrollados. ”No existe ninguna ley en Chile, de modo que tenemos que convencer a las empresas una por una”, indica. “En este momento, estamos en tierra de nadie”.

El impuesto verde sería un paso adelante, destaca, pero aún queda por ver cómo se gastará en realidad el dinero recaudado. “Esperamos que dentro de un año tangamos una ley que estimule el reciclaje en Chile”.

De Residuos a Energía


Otra parte de la solución para el problema de la gestión de residuos de Chile es convertirlos en energía. Esto tiene el beneficio de que, a diferencia del reciclaje, el mercado está bien desarrollado y la tecnología podría pagarse por sí sola rápidamente.

“Es bueno subirse al carro verde y decir que uno está salvando osos polares y águilas, pero en el fondo está el dinero”, dice Carlos Hart, socio gerente de la firma de reciclaje industrial con sede en Seattle Busy Beaver.

A juicio de Hart, nueva tecnología ahora se concentra en convertir basura en energía limpia. “La capacidad de saltar del antiguo modelo de negocios y avanzar directo a la producción de energía debería hacer del ambiente de reciclaje una gran oportunidad”, manifiesta.

El año pasado, KDM Energía, otra división del grupo Urbaner-Dasser, comenzó a operar un proyecto de biogás en el relleno Loma Los Colorados. La planta, que quema metano extraído del relleno reduciendo así las emisiones de CO2, actualmente suministra 9 MW al Sistema Interconectado Central (SIC) de Chile.

Según Verónica Martínez, analista de Centro de Energías Renovables (CER) de Chile, el proyecto se beneficia de incentivos en virtud de la Ley de Energías Renovables No Convencionales y es una inversión “atractiva” a los altos precios actuales de la energía.

Los proyectos de biogás en otros rellenos sanitarios, tales como Santa Marta en Santiago, queman el gas y venden créditos de carbono en virtud del Mecanismo de Desarrollo Limpio, pero no generan energía.

El potencial de generación de los rellenos sanitarios se estima en cerca de 50MW, lo que es una fracción de las necesidades de energía de Chile, pero si los precios siguen altos podrían desarrollarse más proyectos como Loma Los Colorados, indica Martínez.

En tanto, algunas empresas como el fabricante de productos forestales Arauco están abasteciendo parte de sus necesidades energéticas quemando residuos y vendiendo el exceso de electricidad a la red eléctrica. Un nuevo fondo que introducirá CORFO a fines de este año proveerá subsidios para este tipo de proyectos, afirma Martínez.

“La energía es uno de los costos más altos que enfrentan las industrias en Chile y esto podría ayudar a reducir los costos, en especial para las firmas de la agroindustria”, indica.

A la larga, la gestión de residuos en Chile se reduce simplemente a eso: costos. Dado que el reciclaje aún es caro, convertir la biomasa en combustibles o electricidad podría ser la mejor forma para que las empresas chilenas generen ingresos a partir de los residuos.

Las iniciativas de reciclaje como la empresa en Isla de Pascua de Gerdau Aza son buenas para las relaciones públicas, pero los beneficios son difíciles de medir y, en cualquier caso, estos son ejemplos aislados.

El Punto Limpio en Vitacura muestra que cuando se les da una oportunidad, los consumidores están dispuestos a esforzarse por reciclar. Aún queda por ver si pagarán más por productos que incorporen un impuesto verde.

Pero, a medida que la economía de Chile continúa creciendo, inevitablemente generará más residuos y el costo de gestionarla de manera responsable debe ser sostenido por productores y consumidores. Es una cuenta que los chilenos deben estar preparados para pagar ahora, o las futuras generaciones tendrán que hacerlo… con intereses.

La Industria de la Celulosa en Chile

En los últimos cinco años, las empresas de celulosa de Chile han invertido fuertemente en nueva capacidad, pero mientras la industria y los árboles alcanzan la madurez, se presentan nuevos desafíos para seguir creciendo.

La industria forestal de Chile se basa en una ventaja comparativa permanente: el suelo y las condiciones climáticas favorables que implican un rápido crecimiento de los árboles y altos rendimientos. Pero no fue hasta la década de los ‘70 que las empresas locales, alentadas por un programa de subsidios gubernamentales e incentivos tributarios, comenzaron a plantar a gran escala el pino radiata, que ahora cubre vastas zonas del sur de Chile.

En 1995, Chile tenía 1,7 millones de hectáreas en plantaciones forestales, lo que se compara con las apenas 300.000 hectáreas de mediados de los ‘70. Y, a medida que estas plantaciones comenzaron a madurar, las plantas de celulosa siguieron el ejemplo, elevando la producción de 800.000 toneladas en 1990 a 2,6 millones de toneladas en el 2000 y a 3,2 millones de toneladas el año pasado.

Durante este período, Chile no estaba solo en el desarrollo de una industria forestal. Un fenómeno similar, también impulsado por el respaldo del Estado, se observaba en Brasil, que ahora es el mayor productor de celulosa de Sudamérica. La producción en ese país subió de 3 millones de toneladas, a principios de los ’80, a 6 millones de toneladas, a mediados de los 90 y a 10,4 millones de toneladas el año 2005.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Brasil era el cuarto mayor exportador mundial de celulosa en el 2004, después de Canadá, Estados Unidos y Suecia. Y Chile ha llegado al quinto lugar. “Ése es un logro notable para un país pequeño como Chile”, señala Carlos Marx Carneiro, oficial principal forestal de la Oficina Regional de la FAO en Santiago.

También es un logro que ha ayudado a los ingresos por exportación de Chile. A diferencia de Brasil, donde cerca de la mitad de la producción de celulosa del país se consume a nivel nacional, Chile produce casi exclusivamente para exportar.

El año pasado, Chile exportó USD 1.200 millones en celulosa, cifra que a mediados de los ‘90 llegaba a la mitad. Y aún hay mucho espacio para crecer.

Incluso ahora Sudamérica representa sólo una décima parte de la producción internacional de celulosa. Como resultado, los productores de celulosa de Chile -a diferencia de las empresas cupríferas- pueden incrementar su producción sin preocuparse por el impacto sobre los precios internacionales.

Y eso es precisamente lo que las dos empresas de celulosa del país han estado haciendo. Celulosa Arauco y Constitución, la rama forestal del grupo industrial local Angelini, recientemente inició la producción de celulosa en su complejo industrial de USD 1.400 millones, llamado Nueva Aldea, en la VIII Región del sur de Chile, donde -una vez que la nueva planta alcance la plena capacidad a mediados del 2007- espera que la producción llegue a las 856.000 toneladas por año.

Asimismo, Empresas CMPC, controlada por el local Grupo Matte, se dispone a iniciar la operación de una nueva línea de producción de 780.000 toneladas en su planta Santa Fe, también en la VIII Región. Este proyecto, con un costo de USD 745 millones, es la mayor inversión jamás realizada por CMPC.

Juntas, estas inversiones elevarán la capacidad de celulosa de Chile en un 50%, a casi 4,8 millones de toneladas en el 2008. Y eso no es todo: la expansión también representa un importante cambio en el tipo de celulosa que tanto Arauco como CMPC están produciendo.

Tradicionalmente, Chile se ha concentrado en celulosa de fibra larga, hecha a partir de pino radiata, mientras que Brasil se ha especializado en la variedad de fibra corta, elaborada principalmente a partir de eucaliptos. Sin embargo, Chile ahora también se está diversificando a celulosa de fibra corta, debido en parte al crecimiento más rápido de los eucaliptos, que demoran la mitad del tiempo que el pino en alcanzar la madurez.

A fines de los ‘90, Arauco modificó una línea de producción en una de sus plantas a fin de poder usar eucaliptos, pero desde entonces ha ido un paso más allá. En su planta de Valdivia, que inició operaciones en febrero del 2004, un 40% de la capacidad total de la planta está dedicada a celulosa de fibra corta y, en Nueva Aldea, la proporción es de 50/50.

Más aún, la nueva línea de producción de CMPC en Santa Fe se dedicará completamente a celulosa de fibra corta. Como resultado, una vez que la línea de producción esté totalmente operativa, la matiz de la empresa cambiará de un 70% de fibra larga y un 30% de fibra corta en la actualidad a un 60% de fibra corta y un 40% de fibra larga, según André Bergoeing, analista senior de LarraínVial, banco de inversión local.

No Dar a Todos en el Gusto


Sin embargo, la expansión de la industria no ha estado exenta de obstáculos. Como ha demostrado recientemente la disputa de alto nivel entre Uruguay y Argentina, las plantas de celulosa y los supuestos efectos de sus efluentes en las vías fluviales pueden generar una férrea oposición pública.

Y Chile no ha sido la excepción. A fines del 2004, varios cientos de cisnes de cuello negro murieron en un santuario de aves, río abajo, de la recientemente inaugurada planta Valdivia, de Celulosa Arauco, y muchos más emigraron. Como resultado, la planta estuvo temporalmente cerrada y, hoy en día, aún está operando a un 80% de su capacidad, sujeta a un nuevo sistema de disposición de efluentes, posiblemente a través de un ducto hasta la costa.

Podrían pasar cuatro años antes de que la planta opere a plena capacidad, estima Bergoeing. En Arauco, Charles Kimber, director de marketing y asuntos corporativos, admite que la empresa se verá fuertemente presionada para presentar un nuevo estudio de impacto ambiental en el plazo acordado -abril del 2007- debido a que los intentos de la compañía por tomar las medidas necesarias se han topado con la violenta resistencia de los pescadores que trabajan justo en el lugar donde el ducto llegaría al mar.

De modo que, ¿están en lo correcto los ambientalistas de Chile y de otras zonas de Sudamérica al apuntar a la industria? En la FAO, Carneiro cree que no.

Las plantas de celulosa de Chile están entre las más avanzadas del mundo en lo que respecta a tecnología, sostiene. Emplean tratamiento terciario de efluentes que devuelven el agua a su fuente próxima en su estado original, colocándolas a la par de los estándares ambientales que prevalecen en Europa y Estados Unidos, afirma.

Carneiro además resta importancia a las denuncias de los ambientalistas, en cuanto a que las enormes plantaciones que abastecen a las plantas de celulosa de Chile tengan un impacto negativo sobre la biodiversidad y la calidad del suelo. Las plantaciones forestales no son más intensas o poco naturales que los campos de trigo o los huertos, señala y añade que en Chile algunos bosques nativos se talaron para dar paso a plantaciones, pero que la mayoría ocuparon tierras, erosionadas durante décadas, por cosechas agrícolas intensas.

Más aún, a fines del 2003, Arauco y CMPC suscribieron un acuerdo pionero con organismos ambientales locales y estadounidenses sobre la protección del bosque nativo. En virtud de este acuerdo, ambas empresas se comprometieron no sólo a proteger los bosques nativos que poseen, sino que a abstenerse también de adquirir tierras que se hubieran convertido de bosques nativos a plantaciones de pinos o eucaliptos después de 1994.

La industria de la celulosa también tiene un sólido historial en el uso de energía renovable, una prioridad para el gobierno chileno, atrapado entre los altos precios del petróleo y los decrecientes suministros de gas. Mediante la quema de material residual, Arauco, por ejemplo, es capaz de generar electricidad para sus plantas que consumen grandes cantidades de energía y vender 110 MW de electricidad al sistema interconectado local.

Según Bergoeing, los problemas ambientales de la industria son el resultado de un fracaso en materia de comunicación con las autoridades y comunidades locales. En Arauco, Kimber admite que fue eso lo que ocurrió con la planta Valdivia, pero afirma que la empresa aprendió la lección y está invirtiendo mucho más tiempo en las relaciones con la comunidad.

La Tierra es un Premio


No obstante, pese a los costos ambientales adicionales, la industria de celulosa de Chile sigue extremadamente competitiva. El pino radiata alcanza la madurez en apenas 20 a 24 años, comparados con los 50 a 100 años que demora en el Hemisferio Norte, incluido el sur de California, de donde la especie proviene originalmente, mientras que los eucaliptos están listos para su tala en 12 años, una fracción del tiempo que demoran sus equivalentes de madera dura en Canadá o el norte de Europa.

Hoy en día, la celulosa de fibra larga alcanza cerca de USD 700 por tonelada, en el norte de Europa, mientras que los costos directos en Chile bordean los USD 300 por tonelada, señala Kimber de Arauco. Como resultado, los productores locales disfrutan de márgenes operacionales muy saludables, mientras que sus competidores en el Hemisferio Norte luchan no sólo con las condiciones de crecimiento menos favorables, sino también con las viejas plantas.

Sin embargo, a pesar de sus ventajas, la industria de celulosa de Chile enfrenta una limitante a su futuro crecimiento: los árboles para abastecer sus plantas. Tras su reciente ola de inversiones, no se necesitarán nuevas plantas por otra década hasta que las nuevas plantaciones alcancen la madurez, afirma María Teresa Arana, gerente de estudios de la Corporación Chilena de la Madera, CORMA.

Esa visión es confirmada por Gonzalo García, secretario general de Empresas CMPC. Después de la ampliación de Santa Fe, CMPC se concentrará en mejorar el desempeño de sus actuales plantas, más que en incrementar significativamente la capacidad, relata.

Más aún, hay dudas en cuanto a si los productores de celulosa pueden, de hecho, expandir sustancialmente sus plantaciones en Chile. Según Bergoeing, tras la reciente compra de Arauco de 40.000 hectáreas de Forestal Bío-Bío, no hay más plantaciones importantes en el mercado y queda poco terreno disponible que sea apto para las plantaciones.

Las parcelas remanentes son muy inaccesibles o bien muy pequeñas, o se encuentran a mucha distancia del aserradero más cercano para ser consideradas en una industria que depende fuertemente de la proximidad de las plantaciones, las plantas de procesamiento y los puertos para mantener controlados los costos. Y otros sectores como las producción frutícola y, más al sur, la ganadería también están analizando expandirse, ejerciendo presión sobre una oferta limitada de terreno.

La remota y azotada por el viento Región de Aysén, en el extremo sur, podría representar una frontera final para la industria forestal del país, sugiere Bergoeing. Pero sigue sin estar claro si la delicada geografía de esa región y su gélido clima permitirían el desarrollo de las plantaciones.

El costo de la tierra también es una consideración importante, dice Carneiro. Las plantaciones en Chile cuestan ahora entre USD 1.500 y USD 2.000 por hectárea, frente a los USD 400 por hectárea que cuestan al otro lado de Los Andes, estima.

Expansión Regional


No es de sorprender entonces que muchos esperen que el próximo paso de las grandes forestales en Chile sea expandirse en otros países del Cono Sur. De hecho, ambas ya han establecido una presencia en el noreste de Argentina, donde un clima subtropical, explanadas y amplios ríos proporcionan las condiciones ideales para la industria celulosa.

En 1996, Arauco adquirió la empresa forestal Alto Paraná en la provincia de Misiones, que incluye una planta de celulosa de 350.000 toneladas y 233.000 hectáreas de plantaciones. Además, la compañía posee plantaciones en Uruguay y Brasil.

De igual modo, CMPC tiene cerca de 100.000 hectáreas de plantaciones en el noreste de Argentina y desde hace tiempo se ha informado que estaría considerando la construcción de una planta de celulosa en la zona. Sin embargo, hasta ahora ni CMPC ni Arauco han dado un paso decisivo para expandir sus inversiones en Argentina.

En Arauco, Charles Kimber dice que Argentina y Uruguay aún carecen de la red de plantas y aserraderos, que permitan a las empresas forestales explotar sus reservas con tanta eficiencia como en Chile. Pero, según André Bergoeing, tras sus vacilaciones yacen preocupaciones de orden político.

Especialmente en un negocio de largo plazo como el de la industria forestal, Argentina no inspira a los inversionistas con la confianza necesaria, sostiene. “¿Puede alguien decir que las reglas se mantendrán en un plazo de cinco años?”, se pregunta.

No obstante, las empresas de celulosa del hemisferio norte apuntan cada vez más a Sudamérica en una apuesta por reducir sus costos de producción. En mayo del año pasado, la empresa sueca-finlandesa Stora Enso se unió a Aracruz, el mayor productor de celulosa de Brasil, para iniciar operaciones en la planta Veracel, en el estado de Bahia, y los socios ahora están considerando sumar una nueva línea de producción a la instalación de 900.000 toneladas.

Uruguay también atrajo el interés de actores internacionales. Botnia, empresa de Finlandia que es la segunda mayor productora de celulosa de Europa, está construyendo la planta Orión, con una capacidad de producción de un millón de toneladas, en Fray Bentos, al Oeste de Uruguay. Stora Enso además ha manifestado interés en la construcción de una planta de celulosa en Uruguay y, aunque la española ENCE abandonó su plan original de una planta en Fray Bentos, ha señalado que buscará sitios alternativos dentro de Uruguay.

Por cierto, también son posible las empresas de riesgo entre productores de celulosa de Chile y firmas internacionales para desarrollar proyectos en el Cono Sur. En esta línea, Stora Enso y Arauco están en conversaciones sobre una posible empresa conjunta de las operaciones forestales y de aserradero de la empresa brasileña del rubro Arapoti, que Stora Enso adquirió recientemente de manos de la estadounidense International Paper, por unos USD 420 millones.

Pero, entretanto, cada vez está más claro que las ventajas naturales y los bajos costos de producción que han sustentado el crecimiento de la industria forestal de Sudamérica están en la mira internacional. Y eso presenta un desafío clave para los productores de celulosa de Chile si pretenden expandirse a países vecinos.